jueves, 25 de junio de 2015

¡No vendas tu biblioteca!


Andrés Amengual Sánchez*

¡NO VENDAS TU BIBLIOTECA!


“...No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo...”
No te rindas. Mario Benedetti.

Hace algunos días, un querido amigo me dijo que iba a vender su biblioteca. Ante mi asombro, me explicó que en esta situación no tenía sentido conservarla porque cada día que pasa se valora menos el cultivo del intelecto y la sindéresis que exige la comprensión de nuestro entorno y más la altisonancia leal de los deslenguados. Adujo, además, que en un país en el que las ideas y el pensamiento crítico están reñidos con las desmedidas emociones políticas de las mayorías, es preferible no diferir de la especie y adaptarse hasta donde se pueda a las motos en la acera, al tipo que hizo de las colas un negocio y al fiscal de tránsito que martilla porque la quincena no la alcanza y, ahora sí, tiene un buen pretexto para el chuleo.
En este contexto, es lógico suponer que la venta de la biblioteca es una renuncia a la batalla por un país mejor. Ese negocio implica dejarse arrastrar por la marea y claudicar a la verdadera formación intelectual, a aquella que no consiste únicamente en la comprensión lógica de las teorías o los sistemas de pensamiento sino que busca hacerlas parte esencial de nosotros mismos, de nuestros valores para dignificar la existencia y llevar a cabo la lucha por un humanismo que pretende la construcción de una razón deliberante que esté alejada del vocerío ensordecedor de los pragmáticos. Ese es, sin duda alguna, un camino tortuoso de resultados inciertos que genera, a pesar de los reveses, enormes satisfacciones cuando es transitado genuinamente.
La postura contraria a dejarse llevar, consiste en tomar conciencia de nuestra realidad, lo cual exige conocer los hechos históricos, analizar los fenómenos sociológicos, entender el juego económico nacional e internacional, asumir las riquezas de nuestro territorio y no descuidar los conflictos con otras naciones. Ese conocimiento, aunque parezca paradójico, refuerza una actitud combativa sana en provecho de los cambios necesarios que requiere la sociedad venezolana.
Por ende, si el sistema conspira para que te des por vencido, si te inocula el miedo, la desesperanza, el desconsuelo o la desmotivación, si busca apabullarte para que desconfíes de ti mismo y sea presa fácil de las tentaciones, si pretende que te cierres en lugar de abrirte y que desoigas razones abandonando la capacidad de persuadir y ser persuadido, te sugiero que luches con todas tus fuerzas para no ceder, que mantengas incondicionalmente la fe en la palabra y en el diálogo y que seas justo contigo mismo que eres lo más importante. No vendas tu biblioteca. Aquí tienes a alguien que te quiere.


*Universidad Central de Venezuela, Abogado, Especialista en Derecho Administrativo, cursante del Doctorado en Ciencias mención Derecho. Universidad Monteávila, Especialista en Derecho Procesal Constitucional.

1 comentario:

  1. En nuestra biblioteca hay rasgos de nuestra personalidad y viceversa. Entonces, cómo venderla.
    En todo caso, podría pensarse en legarla… para mantener su carácter de universalidad de hecho. A menos que se venda uno que otro, como el personaje Víctor Fargas del Club Dumas… de Arturo Pérez Reverte, aunque lo suyo era más un catálogo que una biblioteca, y sin embargo, recuerdo el sufrimiento del portugués cada vez que sacrificaba un libro de su catálogo.
    Y vender uno que otro, claro ésta, sólo para comprar más…
    Muy buenas reflexiones Andrés.

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