jueves, 23 de julio de 2015

Presencia italiana en Venezuela


Arturo Castillo Máchez*

LA PRESENCIA ITALIANA
EN EL DEVENIR HISTÓRICO VENEZOLANO

Publicado en AA. VV., La Sociedad Bolivariana: Encuentro universal. Ediciones de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. Edición a cargo de Natalia Boza Scotto y Emilio Spósito Contreras. Sociedad Bolivariana de Venezuela. Caracas 2010, pp. 13-17.

A partir del encuentro de los aborígenes que ocupaban lo que más tarde se llamaría Tierra Firme, con los europeos que anclaron en el Nuevo Mundo el 4 de agosto de 1498, se produjo la interrelación de dos culturas que aún hoy –más de 500 años después de ese magno acontecimiento, al que se le han dado las más disímiles interpretaciones– continuamos analizando.
Al profundizar en el estudio de los primeros europeos que avistaron a nuestros caribes, podemos evidenciar que dos ciudadanos del llamado mundo conocido, naturales de esta tierra, cuyo corazón es hoy la ciudad de Rómulo y Remo, tuvieron el privilegio de ser los iniciadores de los conglomerados poblacionales que más tarde darían origen a Venezuela.
Fue Cristóforo Colombo, o Cristóbal Colón para los españoles, quien, llegando por oriente a ese inmenso mar que hoy conocemos como el Golfo de Paria, dulce por la desembocadura del río Orinoco, contemplaría tierras inimaginables para los curiosos forasteros, llegando a decir el “Almirante de la Mar Océana” en carta a los reyes de España [1]: “(…) yo muy asentado tengo en el ánima que allí adonde dije es el Paraíso Terrenal, y descanso sobre razones y autoridades” [2]. Expresó también en la misma correspondencia, que los “indios” que observaba –por creer que había llegado a las Indias– eran “(…) de muy linda estatura y blancos más que otros que haya visto en las Indias, y los cabellos muy largos, y gente más astuta y de mayor ingenio, y no cobardes” [3].
Fue entonces este marino nativo de Génova, quien primero ancló sus naves en esa paradisíaca región, por él llamada “Tierra de Gracia”, que más tarde se conocería como Venezuela.
Precisamente el nombre Venezuela, surgió de la imaginación de otro italiano, cuando, por su extremo occidental, observó a los indígenas que asentaban sus bohíos en el mar y recordó a su lejana Venecia.
Este veneciano, conocido como Américo Vespucio, sin proponérselo, puso su sello imborrable en el mapa de esa región, y más tarde también, con justicia o sin ella, identificaría con su propio nombre, por los siglos de los siglos, este Nuevo Mundo: América.
Por consiguiente, americanos [4] es el nombre dado a todos los que habitamos esta mole que se le atravesó al aventurero marino Colón, impidiéndole llegar a las Indias, pero al mismo tiempo, convirtiéndolo en “descubridor” de un nuevo mundo extendido de polo a polo del orbe.
Lo demás es historia en sumo grado conocida, que se encuentra muy bien archivada en los anales del conocimiento de ayer y hoy, y que deseamos, por lo menos en la Tierra de Gracia que es Venezuela, orienten futuras acciones en teorías más justas, más humanas y sustentables, que permitan para siempre una sostenida comunicación armónica con todos los seres humanos de nuestro hermoso continente, sin diferencias de lenguas, religión, colores de piel, o cualquier otra razón.
Si bien ayer, a pesar de Las Casas, Suárez o Vitoria, nuestros conquistadores europeos opinaron de quienes conocieron en los territorios “descubiertos”, así como de los africanos arrancados de sus tierras, que no eran seres humanos; hoy, tanto norteamericanos y europeos piensan, junto a nosotros, que esa teoría fue una fechoría histórica, y que bajo preceptos de verdadera convivencia humana, extirpando falsas creencias en razas superiores y tal como lo propugnó el Libertador Simón Bolívar, basado en el ejemplo romano, podemos vivir en un clima de solidaridad y hermandad, y mantener relaciones signadas por el respeto, la consideración y la comprensión de nuestras diferencias grupales y personales.
Además de la presencia del genovés Colón y el veneciano Vespucio en suelo venezolano, otro veneciano con el mismo espíritu de aventura y el estoicismo peculiar de los amigos de esta península en forma de bota, fue Francesco Graterolo, quien se arraigó de tal forma en Venezuela, que de su descendencia surgió un ser emblemático para los venezolanos, como lo es el hombre más eximio que ha dado la América, el general en jefe Simón Bolívar, el Libertador.
Francesco Graterolo, nacido en 1517, había contraído matrimonio con la sevillana Juana de Escoto, llegando a las Indias como Capitán conquistador en la expedición de los Welsares, residenciándose en lo que hoy conocemos como Nueva Segovia de Barquisimeto. Una de las actuaciones notables de Graterolo, fue su participación en la captura del Tirano Lope de Aguirre, de ingrata recordación entre los venezolanos. Petronila, una de las hijas del matrimonio Graterolo Escoto, contrajo nupcias con el capitán español Andrés de Sanz, y una de sus hijas, María, al contraer matrimonio con Juan Mejías de Narváez, se convirtió en quinta abuela del más tarde Libertador de Venezuela y de otras cuatro repúblicas americanas.
Otra legión arribó a Venezuela en diferentes momentos, para dejar su impronta escrita con imborrable pasión por una nación que hoy les recuerda con eterna admiración.
Uno de los hechos que fusiona a italianos y venezolanos, es el acaecido el 15 de agosto de 1805, que la historia nos recuerda como el Juramento en el Monte Sacro. Simón Bolívar, de sólo 22 años, teniendo como genio tutelar a su maestro Simón Rodríguez, llegó a tan histórico lugar, donde dos mil trescientos años antes, la plebe romana hiciera similar juramento y que fue acicate para que nuestro futuro Libertador prometiera liberarnos de las cadenas que nos oprimían por voluntad del poder español.
Días más tarde, este rebelde caraqueño empezó a expresar su inconformidad con las muestras de soberbia, cuando en su visita al Sumo Pontífice Pío VII, se negó al protocolar saludo que regía las visitas papales, esto es, besar la cruz en el calzado del Obispo de Roma y que, según nos relata O’Leary, obligó al Papa a ser condescendiente y manifestar al Embajador de España en el Vaticano, Antonio Vargas Laguna: “Dejad al joven indiano hacer lo que guste” [5]. Cuando el diplomático español quiso reprocharle tan insolente actitud, tuvo que escuchar, con vehemencia manifiesta del futuro Libertador, que “Muy poco debe estimar el Papa el signo de la religión cristiana cuando la lleva en sus sandalias, mientras los más orgullosos soberanos de la cristiandad lo colocan sobre sus coronas” [6].
También recordamos al aguerrido soldado Tomasso Molini, quien, como secretario del general Francisco de Miranda, fue el primero en ocupar el cargo que hoy conocemos como Jefe de Estado Mayor, en las pioneras –aunque fracasadas– expediciones de nuestro recordado Precursor.
En el inicio de la Independencia venezolana, otro grupo de italianos fue factor de primer orden en la consolidación de ese proceso.

Los coroneles Agustín Codazzi, de Lugo, Ravena, y Carlos Castelli, de Turín, aportaron, como estudiosos militares, aspectos de importancia en la cartografía de Venezuela y en el arte militar de esos tiempos.
Igualmente en la redacción del Acta de Independencia, basta señalar a los juristas Juan Germán Roscio, descendiente de milanés, y el turinés Francisco Isnardi, calígrafo de dicha Acta.
Como militares en acción recordamos al piamontés Bernardo Paner, quien, aprovechando el pánico colectivo que se conoce en la historia venezolana como el episodio del Ejército de las Ánimas, se escapó con el futuro general José Antonio Páez, de las mazmorras donde los tenían detenidos en la ciudad de Barinas; años más tarde, este rubio italiano caería muerto en la batalla de Carabobo. Otro de grata recordación en la memoria, fue el marino Sebastián Boguier, a quien le cupo el honor de ser el comandante de la nave Constitución, que en 1842 trajo desde Santa Marta, Colombia, los sagrados restos del Libertador a Venezuela.
Años más tarde, dos grandes escultores italianos, como lo fueron Pietro Tenerani y Adamo Tadolini, también dejaron su sello personal en el corazón de los venezolanos. El primero, porque fue quien esculpió la estatua del Libertador en el Panteón Nacional, y el segundo, porque fue quien fundió la que adorna nuestra Plaza Bolívar.
No puedo dejar de mencionar las simpatías que el gran Giussepe Garibaldi tuvo por la vida del Libertador, cuando en un recorrido por América Latina, ancló en tierras peruanas sólo para conversar con la Libertadora del Libertador, Manuela Sáenz, y tener sobre fuentes fidedignas mayores informaciones sobre la vida y obra del Padre de la Patria de Venezuela.
Lo demás, ya forma parte de la historia contemporánea venezolana y se refiere al apoyo que han encontrado los amigos de Italia en nuestro suelo patrio. En las numerosas emigraciones de italianos que en diferentes épocas han recibido las costas occidentales del Atlántico en búsqueda de un porvenir más seguro. Antes de las guerras mundiales y después de ellas, Venezuela ha sido tierra de gracia no sólo para los amigos de Italia, sino para los del mundo entero. Han llegado, han echado raíces, contribuido con su desarrollo espiritual y material, se han quedado en un país que han considerado suyo; todo, por supuesto, con la interacción armoniosa y solidaria de nuestros compatriotas venezolanos.
Un hecho poco conocido es la inmigración infantil que tuvimos cuando recibimos un contingente de 1000 niños, ninguno mayor de siete años. Llegaron a la colonia de Catia la Mar en grupos de cincuenta, a la espera de adopción por familias venezolanas, las cuales se realizaron más tarde sin problema alguno. Fueron mil italianitos que encontraron patria, el amor de padre y madre, en un ambiente que les garantizaba paz, convivencia y tranquilidad espiritual para evolucionar como seres humanos.
Ésta es la historia de nuestras patrias, signadas por la comprensión y el sentimiento afectuoso y solidario que debemos propiciar, para que, a pesar de las más disímiles posiciones, podamos seguir compartiendo en aras de esa relación como naciones soberanas.
Conocemos la historia milenaria de esta Roma eterna, tal como lo refirió Bolívar en su Juramento, “con su grandeza y con sus miserias” [7]. Nosotros, apenas estamos arribando a los doscientos años de nuestra Independencia, pero lo hacemos con entereza y disposición, clamando ante el mundo nos permitan poner en práctica todas aquellas acciones políticas, sociales y económicas que contribuyan a fortalecer a Venezuela y su gente, para que verdaderamente sea, como dijo Cristóforo Colombo, una Tierra de Gracia.

NOTAS

* Nacido en Churuguara, estado Falcón, fue Oficial retirado del Ejército de la República Bolivariana de Venezuela, con el grado de coronel. En su actividad profesional desempeñó funciones de comando, desde Comandante de Unidad Básica hasta Comandante de Unidad Superior. Fue Jefe del Estado Mayor de la Brigada de Cazadores.
Como civil, fue Coordinador de la Cátedra Bolivariana de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (UNEFA) y Presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela 2006-2010, reelecto para el período 2010-2014.
El coronel Castillo Máchez fue autor de diversas obras, entre las cuales destacan: Más allá del deber. Modelo venezolano que derrotó la subversión marxista-comunista en la década de los años sesenta; Tupí, un pueblo falconiano y J. J. Rondón. Historia de un Batallón, todas ellas premiadas en su oportunidad, con el Premio Especial del Ministerio de la Defensa.
El coronel Castillo Máchez falleció en Caracas en 2011.
[1] Carta hoy perdida, fechada en Santo Domingo, el 18 de octubre de 1498, según extracto reproducido por Bartolomé de Las Casas.
[2] C. COLÓN, Diario de a bordo. Introducción, apéndice y notas de Vicente Muñoz Puelles. Rei Andes Ltda. Bogotá 1992, p. 275.
[3] Ibidem, pp. 268-269.
[4] Nombre que un pseudo imperio, anónimo, se quiere apropiar y que lamentablemente Europa parece secundar con habilidades mal hilvanadas, al punto de calificarnos de “sudacas”, para distinguirnos de nuestros hermanos del norte.
[5] D. F. O’LEARY, Memorias del General O’Leary. Volumen XXVII. Edición facsimilar del Ministerio de la Defensa. Caracas 1981, pp. 23.
[6] Idem.

[7] Del relato sobre el Juramento del Monte Sacro, hecho por Simón Rodríguez a Manuel Uribe Ángel. En J. DÍAZ GONZÁLEZ, El juramento de Simón Bolívar sobre el Monte Sacro. Scuola Salesiana del Libro. Roma 1958, pp. 58-61.

jueves, 16 de julio de 2015

Hermano Nectario María


David R. Chacón Rodríguez*

INFLUENCIA DEL HERMANO NECTARIO MARÍA
EN EL DESARROLLO DEL CULTO
DE LA VIRGEN MARÍA EN VENEZUELA

(Publicado AA.VV., Nuestra Señora de Belén, devoción del Libertador Simón Bolívar. San Mateo, 1709-2009. Edición al cuidado de Natalia Boza Scotto y Emilio Spósito Contreras. Sociedad Bolivariana de Venezuela - Fundación Hermano Nectario María para la Investigación Histórica-Geográfica de Venezuela. Caracas 2010, pp. 67-100).

SUMARIO: - 1. Su primer viaje a Guanare. - 2. Picadas de las abejas. - 3. Llegada a Guanare. - 4. Recorrido por las tierras de la Virgen. - 5. Viaje a Caracas. - 6. Preparación y publicación del libro La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto. - 7. El Monumento Nacional a Nuestra Señora de Coromoto. - 8. Bendición de la Estatua de Nuestra Señora de Coromoto. - 9. Agradecimiento del Honorable Concejo Municipal declarando al hermano Nectario María “Hijo Predilecto de Guanare”. - 10. Nuestra Señora de Coromoto y el Segundo Congreso Mariano Nacional de Coro, efectuado en aquella ciudad entre el 8 y el 12 de diciembre de 1928. - 11. Discurso del hermano Nectario en la Catedral de Coro. - 12. Peregrinaciones anuales al sitio de la aparición de Nuestra Señora de Coromoto. Su espléndido y rápido desarrollo. - 13. Verdadera historia del deterioro de la reliquia. - 14. La plaza Hermano Nectario María. - 15. Informe sobre el estado de conservación de la reliquia. - 16. Templo Votivo Nuestra Señora de la Coromoto: Sitio de Patrimonio Histórico Cultural. - 17. Visita del Presidente de la República de Venezuela. - 18. De Templo Votivo a Santuario. - 19. Venida del Santo Padre. - 20. Restauración de la reliquia.

El enorme deseo del hermano Nectario María [1] por glorificar a la Excelsa Madre de Dios, de hacerla amar y de contribuir a la extensión de su culto, lo llevó en 1915 a realizar una serie de investigaciones destinadas a esclarecer y escribir de manera documentada la historia de la Virgen en Venezuela, es decir, la relación histórica de los Santuarios que le son dedicados y las advocaciones, bajo las cuales es venerada.
Sin desatender sus obligaciones docentes, puso manos a la obra en la búsqueda y preparación de la investigación. Su empeño consistía en recopilar datos en publicaciones, libros antiguos o modernos, escribiendo a los párrocos o sacerdotes encargados de los diversos santuarios marianos, hurgar archivos, hacer entrevistas, obtener fotografías, y en fin, hacer todo aquello que de un modo u otro pudiere darle alguna luz sobre el trabajo que se proponía realizar.
Fue durante esta pesquisa, lenta, paciente y tenaz, cuando, por primera vez, oyó el nombre de Nuestra Señora de Coromoto.
Cierto día, hablando con el padre Rafael María Oraa [2], le explicó su proyecto, y luego agregó: “Padre ¿Tiene Ud., alguna información referente a la Virgen en Venezuela?”. El padre Oraa se mostró muy interesado, y tras escuchar su petición le respondió que en Guanare se veneraba a la Virgen de Coromoto. Después de narrarle brevemente la historia de su aparición, agregó: “Yo conozco una documentación que posee el padre Agustín H. Álvarez; le prometo que la voy a buscar, y cuando la consiga, se la haré llegar”.
Pasó el tiempo, hasta que a comienzos de 1918, el padre Álvarez se presentó a las puertas del Instituto La Salle de Barquisimeto, trayéndole la tan anhelada copia. Para ese entonces, el hermano Nectario María se encontraba indispuesto por la llamada gripe española que azotó a esa región durante esa época, pero a pesar del malestar que sentía, no pudo contener el inmenso deseo de conocer dicha información. La lectura de este primer y extenso documento lo dejó gratamente impresionado, pues pudo comprobar que la Santísima Virgen sí había aparecido realmente en Venezuela y más aún, por el milagro de la Virgen del Topo, Ella manifestaba claramente que el sitio de la Aparición fuese marcado y venerado. En su espíritu, la voluntad de la Madre de Dios aparecía con una claridad deslumbrante. Desde ese momento decidió consagrar su vida para darla a conocer, y a tal fin se propuso:
1. La publicación de la Historia de Nuestra Señora de Coromoto, con un estudio analítico de la documentación existente.
2. Levantar en Guanare un gran monumento, con el fin de atraer la mirada de toda Venezuela sobre esta ciudad y propagar la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Coromoto en toda la República.
3. Renovar las peregrinaciones al Santuario de Guanare, tal como se practicaban en los tiempos coloniales.
4. Hacerla proclamar, un día, Patrona Nacional de Venezuela.
A raíz de este acontecimiento, el reverendo Hermano cambió de criterio respecto a su proyecto inicial, y sostuvo que la publicación de la Historia de Nuestra Señora de Coromoto debía ser la base y punto de partida del renacimiento de su culto en Venezuela, anticipándose al de Venezuela Mariana, que es la historia de las advocaciones bajo la cual se venera en nuestro país. Así lo resolvió y, desde entonces, se dedicó a profundizar la historia de la Virgen de Coromoto.
Convencido de la realidad, el hermano Nectario María quedó en cierto modo entristecido, al considerar que un hecho tan glorioso para el país estaba sepultado en el olvido y cómo un culto que había sido antes tan conocido en Venezuela, era ahora privilegio de unas pocas almas.
Por esta razón resolvió estudiar a fondo todos los pormenores y publicar la gran Merced de la Virgen entre nosotros.
Del estudio de la copia del documento que le entregó el padre Álvarez, de Francisco Izquierdo Martí [3] y de los datos de los cronistas José Oviedo y Baños [4] y Depons [5], redactó la primera historia compendiada que se publicó, la cual intituló La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare. Era un pequeño folleto de 25 páginas, en octavo. Lo editó en dos partes en la revista Excelsior, órgano de la Sociedad Literaria La Salle, de Barquisimeto. La primera correspondió al número 3, de mayo de 1922, y la segunda, al de julio del mismo año.
De estos artículos, la editorial del diario El Impulso de Barquisimeto, hizo una separata de 50 ejemplares.
En el número correspondiente al mes de junio de 1922 de la mencionada revista, el hermano Nectario publicó otro artículo titulado: María Santísima de Coromoto, Protectora e iniciadora de las misiones de indios en Venezuela, en el que además de su historia, daba a conocer una imagen a color de Nuestra Señora de Coromoto.
Como cosa curiosa, es conveniente hacer notar que ambos trabajos fueron firmados con el seudónimo de H. Chonei Mereigua, que en lengua indígena significa Hijo de María.
Es con estas publicaciones que en Venezuela se inicia el conocimiento y difusión de la advocación mariana de Nuestra Señora de Coromoto, hasta ese entonces totalmente desconocida.
Desde un principio el hermano Nectario orientó la devoción y culto a Nuestra Señora de Coromoto, con el fin de conseguir el restablecimiento y aumento de la fe en toda la República. En su criterio, la Virgen de Coromoto debía ser la encargada de difundir entre el clero venezolano y el pueblo en general, el mejor cumplimiento de los preceptos religiosos. Con el fin de enfocar bien este aspecto renovador del culto coromotano, hizo indulgenciar por las más altas autoridades eclesiásticas de Venezuela y por la Santa Sede la siguiente invocación: Nuestra Señora de Coromoto protectora de Venezuela renovad la fe en toda la extensión de nuestra patria, que fue publicada, por primera vez, al pie de una estampa de esta advocación en junio de 1922.

1. Su primer viaje a Guanare
           
Como ya hemos visto, las pequeñas ediciones antes mencionadas fueron una aproximación para la gran obra documentada que se había trazado en su plan general, pues su meta era ir al fondo del culto de Nuestra Señora de Coromoto. Por tal motivo, solicitó a sus superiores el permiso requerido para ir a Guanare en las vacaciones de diciembre de 1922 y poder así revisar sus archivos.
Al hablar de su viaje a la región llanera, surgió entonces un sinnúmero de dificultades, tan grandes como para hacer fracasar su proyecto; para ese entonces, llano y paludismo eran sinónimos. Ir al llano era ir a contraer un paludismo seguro. Pero ante estos escollos, él seguía insistiendo tenazmente, sin importarle cuáles eran las dificultades y los sacrificios que había que vencer.
Como el señor Ramón Castejón, del Guárico, le había ofrecido caballos y baqueanos, pensó hacer el viaje en bestia, siguiendo el camino del Cauro, ya que ésa era la ruta utilizada por los indios Coromotos.
Su compañero de viaje, el hermano Atanasio, al oír la sentencia del alumno Juan Pablo Pérez, se asustó, lo que hizo retardar aún más su viaje.
Ante esta circunstancia, el hermano Nectario manifestó su impaciencia a su compañero y le hizo saber su firme resolución de buscar otro acompañante si seguía oponiendo resistencia.
Después de vencer todos los impedimentos, el hermano Juan, quien poseía un antiguo carro Ford, lo llevó a Acarigua el 10 de diciembre de 1922. Es conveniente recordar que en aquella época la única ruta que existía era un camino carretero, por eso había ocasiones en que era necesario desmontarse y empujar el carro para pasar.
En Acarigua fueron recibidos por la honorable señora Trina de Ramos, quien les dio hospitalidad y un trato exquisito.
Como en esa ciudad sólo había un carro, el Hermano lo contrató por Bs. 80 para que los trasladaran a Guanare. Al día siguiente emprendieron la jornada, que duró desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde. Durante el trayecto tuvieron ocasión de ver cómo los rayados [6] arreglaban las carreteras.

2. Picadas de las abejas

Al llegar a la quebrada de San Rafael, el auto se atascó en el lecho arenoso de su cauce y, ante la imposibilidad de salir, resolvió ir caminando hasta el pueblo más cercano, San Rafael de las Guasduas. Cuando llegó, encontró que a pesar de su total estado de abandono, aún se hallaba en pie parte de la iglesia del pueblo. Pese a estar sin techo, decidió ver sus archivos. Al entrar a la sacristía, observó que en la pared había un armario con la puerta entreabierta. Sin darse cuenta que un enjambre de abejas había formado un panal en él, lo abrió, partiéndolo en dos. Las abejas se alborotaron y, molestas por su atrevimiento, mostraron su enojo picándolo por todas las partes visibles.
Ante este lamentable acontecimiento, el hermano Nectario María inmediatamente afirmó su fe y confianza en la Madre de Dios, diciendo:

Confío en la Santísima Virgen María, que nada me pasará; he venido a trabajar por Ella, en Ella me fío, pues nada acontece sin permiso de Dios.

Seguidamente, copiando el criterio popular, se puso chimó en las heridas y luego se frotó con dos hierbas diferentes. Y, como él mismo afirmaba: ¡Santo Remedio!, ni siquiera experimentó la agudeza de los pinchazos, con lo cual evitó la hinchazón. Es más, a causa de las inyecciones de ácido pícrico que entonces recibió con las picadas de las abejas, eliminó el dolor de cabeza que continuamente padecía (desde que sufrió la congestión cerebral, que casi lo llevó a las puertas del sepulcro a consecuencia de su agotamiento mental). Al respecto, hay una anécdota que él siempre me relataba y creo oportuno recordar: en las vacaciones de agosto de 1913, los hermanos fueron de paseo a la quebrada de Barro Negro, en Duaca. Durante la comida, a la sombra de un majestuoso tamarindo, hablando de una cosa y otra, se preguntaron ¿cuál de los seis sería el primero en ir a la eternidad? Como el hermano Nectario siempre había tenido achaques de salud, y, por lo visto, era el más enfermizo del grupo, inmediatamente el hermano Facundo clavó su vista en él y en tono enfático le expresó: “seguramente será Usted”. El hermano Nectario, sorprendido por esta invectiva, quedó estupefacto. Al correr de los años vio con tristeza cómo le sobrevivió a todos.

3. Llegada a Guanare

Como llevaba una tarjeta de recomendación del ilustrísimo señor Obispo de Barquisimeto, monseñor Agüedo Felipe Alvarado Liscano [7], dirigida al presbítero doctor Elías Santamaría, quien desde mayo de aquel año se desempeñaba como cura y vicario de Guanare. El padre Santamaría lo atendió debidamente, y sin la menor demora inició su trabajo en el archivo. Para cerciorarse hasta qué punto la tradición popular podía conservar el recuento auténtico de los hechos, solicitó informes y narraciones a las familias más antiguas de la ciudad. En Guanare todos estaban contentos de dar como cierta la aparición de la Virgen, pero nadie sabía cómo había ocurrido. Solamente encontró un vecino de las tierras de la Virgen, seguramente descendiente directo de los indios, que le refirió la historia de la aparición tal y como había sucedido.
En su viaje, el honorable guanareño Ángel María Gómez le obsequió un librito manuscrito de 150 páginas de 10 x 7 cm., que había heredado de sus antepasados. En él se narraba la historia de Nuestra Señora de Coromoto, escrita en los tiempos coloniales [8].
Durante esta visita encontró el manuscrito de un Sumario Jurídico que lleva por título: Información de la aparición, y milagros de María Santísima de Coromoto, titular, y patrona de la ciudad de Guanare, cita en su Yglecia Parroquial, recivida en visita por el Señor Doctor Don Carlos de Herrera, cura rector de la santa Yglesia Cathedral, examinador synodal, vicario superintendente, y visitador general de este obispado por el Ylustrísimo Señor Don Juan García Abadiano [9], dignísimo Obispo de la provincia de Venezuela del Consexo de Su Magestad. Fecha por febrero del año de 1746 [10], el cual constituye el más completo documento histórico que comprueba la aparición y milagros de Nuestra Señora de Coromoto.

4. Recorrido por las tierras de la Virgen

Para poder escribir con acierto el trabajo encomendado, decidió ir personalmente a conocer las tierras que fueron de la Virgen, donde la tradición afirmaba que había tenido lugar la solemne aparición de la Santísima Virgen en 1652 y en las mismas donde el padre Chirivella León había llevado en romería la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Coromoto, en acción de gracias por la singular protección de que había sido objeto la ciudad de Guanare en los tristes días de la llamada gripe española.
Con el fin de lograr su cometido, el día 2 de enero de 1923, el hermano Nectario salió a caballo para Tucupido; allí el padre Buenaventura de Egurrola había trasladado el pueblo de los indios Coromotos. Igualmente, recorrió la sabana de San José, donde fray José de Nájera fundó con los indios el pueblo de San José [11].
Al día siguiente, el 3 de enero, visitó la Quebrada de la Virgen y sus alrededores, para conocer de cerca las impresiones de aquellos parajes y poder así realizar en mejores condiciones su historia coromotana.
La excursión iba presidida por un baqueano con machete quien iba abriendo la pica por donde se iba a transitar; detrás seguía José Vicente Cirimele, con fusil en mano, cargado, previendo cualquier eventualidad; seguía luego el hermano Nectario, detrás el bachiller Rafael Rodríguez Ortiz y cerraba la marcha el reverendo hermano Atanasio.
El día 4 de enero emprendió su regreso a Guanare a caballo, y de allí se trasladó a Ospino en compañía de su inseparable amigo Rafael Rodríguez Ortiz, donde pernoctó.
Al siguiente día, reanudó la marcha a caballo hasta Acarigua.
Para darle mayor importancia, aceptación y atractivo a la historia de Nuestra Señora de Coromoto que estaba preparando, resolvió agregar los orígenes portugueseños [12], tema aún no estudiado en la historia nacional. Igualmente aprovechó este viaje para recopilar datos referentes a los distintos pueblos del estado.
Ya de regreso a Barquisimeto, el día 7 de enero, empezó a organizar las notas y fotografías que iban a engrosar el material para su proyectada historia.

5. Viaje a Caracas

Uno de los anhelos más grandes del hermano Nectario María era encontrar en el Archivo Arzobispal los documentos que sustentaran testimonialmente sus investigaciones. Buscaba principalmente la documentación de 1668 de Juan de Caldera Quiñones, Juez Eclesiástico que había ordenado el primer Sumario Jurídico de la aparición de Nuestra Señora de Coromoto, con los testigos oculares de este magno acontecimiento y de los sucesos ocurridos en 1652. Si bien es cierto que no consiguió la información que solicitaba, encontró, sin embargo, bajo un armario que estaba en el rincón de la sala del recinto, el manuscrito del Libro Secreto de la Visita del Obispo Mariano Martí y Estadella [13]. Al abrirlo, observó con dolor que los comejenes lo tenían casi destruido y pululaban por todas partes.

6. Preparación y publicación del libro La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto

Una vez en posesión de la documentación que logró reunir, el hermano Nectario se dio a la tarea de organizar los datos que poseía y así poder escribir los capítulos de su historia.
Listos los originales en los primeros meses de 1924, los entregó al Obispado de Barquisimeto para su aprobación.
La Curia nombró al canónigo presbítero Agustín H. Álvarez como Censor de la obra y, sin haber cumplido aún el mes, le devolvieron los manuscritos con la aceptación y juicio del Censor, los cuales no podían ser más elogiosos.
Después de cumplir esos requisitos, en mayo de 1924 envió los textos a la tipografía Católica Casals, en Barcelona, España.
El hermano Nectario solicitó que la edición fuese toda en papel couché, con un tiraje de 2.000 ejemplares encuadernados y 24 de estos en pastas de cuero, a todo lujo, con su respectivo estuche. Además, pidió que estuviese lista para el 9 de diciembre de aquel año, por ser el homenaje del Primer Centenario de la Victoria de la Batalla de Ayacucho, obtenida por el general Antonio José de Sucre y Alcalá tras una promesa a la Santísima Virgen, de la cual era devoto.
La edición no pudo llegar para la fecha señalada, sin embargo recibió por correo certificado algunos ejemplares. El mismo 9 de diciembre de 1924 se entregaron al final del acto oficial a las autoridades locales.
En Guanare, el libro produjo una verdadera explosión de alegría. Muchas personas creían que el hermano Nectario no llevaría a feliz término semejante publicación; por eso, al verlo, quedaron gratamente impresionados. Un grupo de ellos, con un entusiasmo desbordante, le envió el siguiente telegrama:

Con íntima alegría, hemos visto su meritoria obra “La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto”, hija de su acuciosidad, ilustración y talento; lo nivela con nuestros más altos historiadores sagrados. Con verdadero alborozo le enviamos nuestro cordial abrazo de felicitaciones. Sus amigos de Corazón, Carlos Rodríguez de Fontanils, Rafael Rodríguez Ortiz, y José Vicente Cirimele.

Gracias a la generosa colaboración del Marqués de Comillas, dueño de la Trasatlántica Española, recibió la edición a principios de 1925. A los quince días de su recepción se agotó completamente, lo que le permitió girar inmediatamente a la editorial Casals el valor total de su edición, que fue aproximadamente de unas 4.000 pesetas, y el costo por ejemplar ascendió a 8 bolívares.
El hermano Nectario, con la cortesía que lo caracterizaba, envió un libro a cada uno de los altos prelados venezolanos y a los miembros de la Academia Nacional de la Historia. Los ejemplares de lujo con estuche especial fueron remitidos al Santo Padre, al Nuncio, al Superior General de los Hermanos, al Presidente de la República, al rey Alfonso XIII, etc.
De todas partes recibió laudatorias y alentadores conceptos, las cuales pueden leerse al comienzo de las ediciones subsiguientes.

7. El Monumento Nacional a Nuestra Señora de Coromoto

Una vez cumplida la primera etapa del plan que se había propuesto para la renovación del culto a Nuestra Señora de Coromoto, el hermano Nectario María pensó que faltaba ahora la erección de un monumento nacional en Guanare y la reanudación de las peregrinaciones, ya que en el desarrollo de sus planes, las romerías debían iniciarse con la solemne bendición del Monumento a la Santísima Virgen.
Consecuente con sus planteamientos, en enero de 1926, el reverendo hermano Nectario María se trasladó a Guanare con el fin de organizar en aquella ciudad la Junta que se encargaría de la recolección de los fondos para la adquisición de la proyectada estatua que se pensaba encargar a Europa.
Una vez llegado, se reunió con el padre Fortunato Andueza, quien para ese entonces se desempeñaba como Párroco de aquella ciudad, con el fin de escoger los nombres de las personas que debían integrar la Asociación.
Durante la primera reunión que se efectuó en la casa del Presidente del estado, general José Garbi, se eligió la Junta Directiva y se expuso el proyecto a realizar indicando su costo aproximado. Al salir, uno de sus miembros precisó su criterio en estos términos: “Esto es muy bonito, pero es una locura, si este monumento no lo hace el gobierno, es imposible que lo realice una Junta”.
Tan pronto como llegó de regreso a Barquisimeto, el hermano Nectario encargó la efigie a la casa artística fundidora Durenne de París.
Algún tiempo después llegó a Barquisimeto el comerciante Juan Méndez y cuando fue a visitar al insigne educador, éste lo llevó a los talleres de los hermanos Santiago y José Gómez, y al ver los moldes del pedestal cuyas piezas de granito artificial se iban preparando individualmente, se dio cuenta de que el proyecto del monumento iba cristalizando. De regreso a Guanare, divulgó la noticia de lo que había visto, así como la fecha aproximada del despacho de la pieza de París y su llegada a Venezuela.
Para aumentar la recolección de fondos el hermano Nectario María organizó además una Junta en Valencia y otra en Barquisimeto.
Entre los integrantes de la Junta de Barquisimeto figuraban el doctor Andrés Delgado, el padre Félix Ignacio Quintana, Aurelio Manzano, las señoritas Andresita e Inés Delgado y algunas otras personas más.
La Junta de Valencia la organizó la señorita Rosa Sereno García y doña Beatriz de Delgado.
Una vez fijado el sitio de la colocación del monumento, el cual decidieron amparar con una hermosa placita, se comenzaron los trabajos en la segunda mitad del año 1927.
Para lograr el éxito que se esperaba, había que darle una solemnidad especial a las peregrinaciones y a este fin fueron nombrados padrinos todas las autoridades religiosas y civiles de la República.
Una comisión compuesta por Pedro Delgado Lozano, Andrés Delgado y el hermano Nectario María, fue hasta el Trompillo a invitar al general Juan Vicente Gómez, en calidad de padrino principal; esto sucedió entre el 15 y el 16 de marzo de 1928.
Al llegar, le comunicaron al Presidente el objeto de su visita, y el general Gómez, por intermedio de su secretario don Sixto Tovar, se dignó corresponder con la ayuda de Bs. 6.000; la mitad de este dinero se dispuso para el arreglo de tierras de la región de Guanare, con la promesa de que al hacerse el traspaso para los fines de la explotación de petróleo, los dueños darían Bs. 10.000 para la Virgen de Coromoto. Con los Bs. 3.000 sobrantes se compraron las camas y los enseres necesarios para el hospedaje de los invitados a la inauguración y los participantes de la primera peregrinación.
Los Bs. 10.000 que habían ofrecido se emplearon en la colocación de los mosaicos del piso de la iglesia de Guanare.
Para la construcción de “La Placita de la Virgen”, el hermano Nectario adquirió en Barquisimeto unos 100 barriles de cemento, y como para esa época había muy pocos camiones de carga, hubo que transportarlos en carretas de mulas. Este cemento puesto en su destino, salió por unos Bs. 10.000, es decir, tanto como el valor de la mercancía.
Cuando ya se acercaba el momento de la solemne bendición del Monumento de Nuestra Señora de Coromoto, el Obispo de Barquisimeto, que por aquel entonces era el ilustrísimo señor doctor Enrique María Dubuc, anticipó una Pastoral anunciando tan fausto acontecimiento, invitando a los fieles a unirse a estos festejos en honor de la Madre de Dios, que se había dignado bajar un día a un privilegiado rincón de nuestro suelo patrio, radicado en el territorio de la diócesis a su cargo.
La estatua de la Virgen llegó a Barquisimeto la primera quincena de diciembre del año 1927; mide 2,75 metros de alto. Es de hierro colado bronceado y tiene un peso de 1.100 kilogramos.
Cuando llegó, quedó exhibida en el Colegio La Salle de Barquisimeto, pues el hermano Nectario pensaba que de esa manera se le hacía una propaganda especial.
Para trasladar la estatua a Guanare, en enero de 1928, el hermano Nectario contrató los servicios del señor Alejandro Hoyer, por Bs. 650, cantidad que le facilitó el general Pedro Lizarraga, para ese entonces Presidente del estado Lara.
Durante el trayecto, antes de llegar a Gamelotal el camión se coleó botando su carga. Sin descorazonarse, el señor Hoyer se fue caminando al vecino pueblo de Sanare y solicitó del Jefe Civil del municipio, que le facilitara unos 20 hombres, quienes bajo su dirección, lograron montar de nuevo su carga, finalizando así este molesto episodio.
La subida de la pesada estatua sobre el pedestal que mide 5 metros 20 centímetros de alto, fue encomendada al competente hermano Juan, quien para ese entonces era el Director del Instituto La Salle de Barquisimeto.
En la realización de los trabajos se contó con la ayuda del señor Bazó, director de los trabajos de la planta eléctrica de Barquisimeto, quien facilitó una grúa múltiple, comúnmente denominada con el epíteto de “señorita”.
El montaje se realizó el 25 de marzo de 1928. A este fin el hermano Juan utilizó una gruesa viga de madera de unos 10 metros de largo que sirvió de soporte y punto de apoyo para el funcionamiento de la “señorita”.
El trabajo fue ciertamente peligroso, pero la extraordinaria habilidad del hermano Juan logró vencer todas las dificultades. Alzada la viga y agarrada por los cuatro vientos por largas y gruesas cuerdas, con fuertes sujeciones en sus extremidades y un mandatario en cada una, se le podía dominar a voluntad sobre su pie, hendido sobre una gran cavidad practicada en el suelo. De este modo era casi imposible que se partiera por el peso de la estatua.
El pedestal ostenta en su frente una hermosa alegoría de la grandiosa aparición de la Virgen Santísima a los indios Coromotos, en la noche del 8 de septiembre de 1652. Al pie se lee la siguiente inscripción: “A Nuestra Señora de Coromoto, el pueblo venezolano, agradecido y suplicante, dedica este recuerdo”.
El ascenso duró varias horas, pues a cada elevación se ponía por debajo de la estatua un apoyo seguro, y así sucesivamente, hasta que se terminó con pleno éxito la difícil tarea.
Emocionado el hermano Nectario, se subió sobre uno de los cajones y tomó entonces la palabra, arengando a los presentes anunció que ese acto que acababan de presenciar era una posesión simbólica que hacía la Virgen Santísima a la ciudad de Guanare, el punto de partida de la extensión de su culto en Venezuela y el augurio feliz de su triunfo y reinado.

8. Bendición de la Estatua de Nuestra Señora de Coromoto

Los festejos de la solemne bendición de la estatua e inauguración de la plaza, fueron presididos por el Presidente del estado Portuguesa, quien actuaba en representación del Ejecutivo Nacional, los prelados Enrique María Dubuc, Obispo de Barquisimeto, y monseñor Salvador Montes de Oca, de Valencia.
Durante el acto de la solemne misa, el ilustrísimo señor Obispo de Valencia destacó que Coromoto es la Lourdes de Venezuela, el honor de nuestro pueblo, el más honroso blasón de nuestra historia, pues al dignarse la Santísima Virgen dar a Venezuela esta inestimable prenda de su amor, fue sin duda con altísimos fines de misericordia y piedad.

9. Agradecimiento del Honorable Concejo Municipal declarando al hermano Nectario María “Hijo Predilecto de Guanare”

En la noche del día 13 de abril de 1928, los miembros del Concejo Municipal leyeron el acuerdo por el cual a nombre de la ciudad lo declaraban Hijo Predilecto de Guanare y le condecoraron con una artística medalla de oro, que le impuso el Obispo de Barquisimeto, monseñor Enrique María Dubuc.

10. Nuestra Señora de Coromoto y el Segundo Congreso Mariano Nacional de Coro, efectuado en aquella ciudad entre el 8 y el 12 de diciembre de 1928

Con motivo de cumplirse el cuatricentenario de la fundación de Coro, el ilustrísimo señor obispo Lucas Guillermo Castillo promovió la celebración del Segundo Congreso Mariano Nacional en la sede de su Obispado. Ante esta situación el hermano Nectario María pensó que era una buena oportunidad para dar a conocer su obra Venezuela Mariana, relación histórica de todos los Santuarios Marianos de Venezuela [14], y de esta manera formar un ambiente propicio para dar a conocer el culto a Nuestra Señora de Coromoto; por ello, resolvió solicitar de común acuerdo con el Obispo de Barquisimeto, monseñor Enrique María Dubuc, previa la exposición de los motivos poderosos que había en favor de esta petición, la declaración de su Patronazgo Nacional.
Para dar mayor firmeza a su demanda, la expuso por escrito y la anexó a la presentación de su libro.
Fue tan convincente su petición que hemos creído necesario dar a conocer los términos con los cuales se dirigió a los miembros del Congreso:

El libro que ofrecemos con el título Venezuela Mariana, es una extensa memoria, en la cual hemos tratado los tres números de la cuarta sección de los temas propuestos por el Consejo Central Directivo del Segundo Congreso Mariano Nacional. El Prólogo desarrolla el tema María y Venezuela, mientras la obra toda trata de las Principales manifestaciones de la Santísima Virgen María en Venezuela y del fundamento histórico de estas manifestaciones.

Respetuosamente nos permitimos exponer algunas consideraciones que se desprenden naturalmente de la lectura de este estudio histórico:

1º Imparcialmente, hemos tratado históricamente el origen de todas las imágenes y santuarios célebres de la Santísima Virgen en nuestra Patria, y hacemos constar que en Venezuela ha habido una sola aparición de la Santísima Virgen, que es la de Nuestra Señora de Coromoto, en las inmediaciones de Guanare.
2º La autenticidad de esta aparición está comprobada por una rica y antigua documentación que no da lugar a dudas sobre este particular.
3º Entre las imágenes célebres de la Virgen en Venezuela, la de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare tiene una superioridad incontestable por su origen, ya que es la misma que dejó la Santísima Virgen en manos del indio, en su prodigiosa aparición del 8 de septiembre del año de 1652.
4º Habiendo la Madre de Dios aparecido en un privilegiado rincón de Venezuela y dejado una imagen a la veneración de los fieles, manifestó de este modo su voluntad de ser honrada y venerada bajo esta advocación, razón por la cual suplicamos al Congreso Mariano de Coro:
a) Se digne recomendar a los señores párrocos el culto de Nuestra Señora de Coromoto, con el fin de que se propague en todas las parroquias de la República.
b) Uno de los medios que podría adoptarse para la difusión de este culto, sería la inscripción de los fieles en la Cofradía de Nuestra Señora de Coromoto, erigida por el ilustrísimo señor obispo Enrique María Dubuc, con el fin de alcanzar de la Virgen Santísima la renovación de la fe en Venezuela.
c) Que Nuestra Señora de Coromoto sea reconocida y proclamada Patrona de Venezuela.
Coro, a 7 de diciembre de 1928.

Al terminar, el señor Obispo tomó la palabra, haciendo suya la solicitud del hermano Nectario María y le dio todo el peso de su autoridad y representación.
Aunque el hermano Nectario María sabía de antemano que aún no era la hora propicia para esta proclamación, sostenía que había que lanzar la idea para crear un ambiente favorable, y esto se logró perfectamente.
La exposición del hermano Nectario y de monseñor Dubuc originó una discusión, en la cual participaron varios de los obispos presentes; ninguno negó a Nuestra Señora de Coromoto la primacía sobre las demás advocaciones por ser la verdadera aparición de la Virgen Santísima, pero se convino que todavía no era tiempo propicio para declararla Patrona de Venezuela, por no ser suficientemente conocida y aún ignorada en ciertas regiones de la República y que, por lo tanto, lo que convenía era incrementar y divulgar su culto, y que cuando fuese del pueblo en general, proclamarla entonces Patrona Oficial de Venezuela.
Al ser presentado el trabajo, el Congreso en pleno la aplaudió y la honró con el siguiente acuerdo:

El Congreso Mariano de Coro aplaude calurosamente la obra del hermano Nectario María: Venezuela Mariana, o relación histórica de las imágenes más célebres de la Santísima Virgen en Venezuela, le felicita por el cumplido éxito con que ha dado cima a su novísima labor, le agradece en nombre de Venezuela entera la magnífica obra religiosa y patriótica con que ha enriquecido la bibliografía nacional, animado en su inmenso fervor mariano, y hace muy cálidos votos por la divulgación de este trabajo. Coro, a doce de diciembre de 1928. El Presidente: Lucas Guillermo, Obispo de Coro. El Secretario, Pbro. Jesús María Pellín.

11. Discurso del hermano Nectario en la Catedral de Coro

Invitado por la Directiva del Congreso a hablar sobre el libro que había presentado, en la penúltima sesión, el 11 de diciembre de 1928, el hermano Nectario María se subió al púlpito de la Catedral y con su potente voz se dirigió a los presente en los siguientes términos:

Instado por el Consejo Central Directivo del Segundo Congreso Mariano Nacional a dar un breve resumen de nuestro trabajo, accedimos gustosos a su delicada invitación: El libro que, con el título de Venezuela Mariana, presentamos al Segundo Congreso Mariano Nacional de Coro y que consta de más de 300 páginas en 4º, es una extensa Memoria en la cual hemos tratado los tres números de la cuarta sección de los temas propuestos por el Consejo Central Directivo.
El prólogo, María y Venezuela, es un raudo vuelo a través de las tres edades que caracterizan nuestra Historia Nacional, el Descubrimiento y la Colonia, la Independencia y la República. En él, bosquejamos históricamente las grandes manifestaciones marianas que iluminan el radiante suelo patrio, desde los albores del descubrimiento hasta el esplendor glorioso de hoy.
La historia mariana de Venezuela nace en el mismo día de su descubrimiento: en la serena tarde del primero de agosto.
Venezuela, señores, la primogénita de la Iglesia en el continente americano, ella que recibió las primicias de la sangre redentora de Cristo, debía ser también la primera en merecer las misericordiosas miradas de la Madre de Dios y la primera en responder sus celestiales carismas. El prólogo relata pormenores que evidencian este aserto y que por lo extenso, sentimos no podemos leer en estos momentos.
El texto que integra el cuerpo de este estudio comprende unas treinta y seis relaciones históricas, de todas las principales imágenes de la Santísima Virgen en Venezuela.
Estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos, dijo el Salvador, y María, que imita en todo a su Divino Hijo, quiso, en cierto modo, permanecer entre nosotros con el místico medio de sus sagradas imágenes, que nos recuerdan su particular presencia.
La más antigua de nuestras célebres advocaciones marianas es la de la Virgen del Valle, venerada en la isla de Margarita. Fue adquirida alrededor del año de 1528 para la iglesia de la Nueva Cádiz de Cubagua. Esta imagen era la de la Inmaculada, como solían representarla en los siglos XV-XVII.
Cuando en 1541 un terrible ciclón arrasó la Nueva Cádiz, uno de los pobladores, que tenía unas tierras de cultivo en la isla de Margarita, en el sitio que llamaban El Valle, donde había inventado una humilde capillita, logró llevarse allí la imagen de la Purísima o Inmaculada, a la cual, poco a poco fueron designando con el denominativo de la Virgen del Valle por el lugar donde se hallaba. Allí al encanto de sus gracias y favores acuden los pueblos y generaciones orientales y a su vista se rinden los empedernidos corazones.
Después de la Virgen del Valle, como más antigua es la de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba, cuya milagrosa renovación tuvo lugar alrededor de 1599. Al presente los hijos de la gran familia del Doctor de Hipona, la inteligencia más sublime de la humanidad, ilumina Los Andes tachirenses y al perfume de sus gracias y favores acuden los hijos de las montañas en presuroso tropel, a tributar homenajes de amor y veneración a la milagrosa y veneradísima Señora de la Consolación.
Ábrese luego el siglo XVIII que es, en Venezuela, el siglo mariano por excelencia, con la iniciación del culto de Nuestra Señora de Copacabana, devoción implantada entre nosotros por el ilustrísimo señor Antonio de Alceaga, dignísimo Obispo de Venezuela, y que en Guarenas debía en 1630 hechar hondas raíces, ya que su culto perdura en la región de Barlovento, lozano y esplendoroso hasta nuestros días.
De la Española recibimos en 1606 la advocación de Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor, población larense, que al igual que Coro, se distingue por la hidalguía y laboriosidad de sus hijos, quienes veneran con la mayor ternura a la Madre de Dios bajo este singular título.
En el llanto y desconsuelo de la provincia, surge el culto a la Madre de las Mercedes, que Caracas, la mariana ciudad de Caracas, como a porfía la llaman sus más esclarecidos prelados, con voto pleno y solemne, en 1633, la elige y proclama por su fiel protectora y su augusta Reina y sin par defensora.
En 1650 se inicia en Barcelona el culto a la milagrosa imagen del Totumito y en Valencia el de la Augusta Virgen del Socorro, uno de los más prestigiados santuarios marianos de Venezuela, casi al mismo tiempo en Caracas, el de la milagrosa imagen de la Soledad de San Francisco, que con lujo de munificencia exalta la piedad de sus hidalgos habitantes.
Llega, por fin, el año de 1652, fecha inolvidable en la historia mariana venezolana, pues, en un arranque de amor inexplicable a nuestra raza dolorida, la misma Virgen, el 8 de septiembre de dicho año, baja personalmente de la Gloria, y, como en Guadalupe, Lourdes y en Fátima, visiblemente aparece y se manifiesta a unos privilegiados habitantes de nuestra exuberante llanura.
Nada más honroso para nuestra Patria, señores, que esa gloriosa aparición de la Santísima Virgen de Coromoto, la única habida en Venezuela. Esta advocación de la Virgen, vernácula y muy nuestra, supera por su origen y excelencia a todas las demás de Venezuela.
Coromoto fue, señores, el sello de posesión de Venezuela por María, y desde entonces esta nación amada es herencia y patrimonio de la Madre de Dios.
Ciérrase el siglo XVII con Nuestra Señora de la Caridad de San Sebastián de los Reyes, cuyo cuadro milagroso es, en 1693, triunfalmente llevado a la prócera ciudad del Capitán Sebastián Díaz de Alfaro.
Principia el siglo XVIII con el nacimiento de la advocación de Nuestra Señora de la Guía, con cuyo simbólico nombre, abrió Nuestra Señora la serie de nuevas advocaciones que surgieron por doquiera en la extensión del patrio suelo: ya es Nuestra Señora de la Corteza, a cuyo culto, en 1702, da origen su milagroso hallazgo. En el mismo tiempo, en Durí, alta cumbre andina de nuestra gran cordillera, María, cual cedro frondoso, planta su trono de amor en la santa montaña y desde allí extiende sus ramas protectoras a cuantos imploran su amparo y protección.
En esta misma época, en 1709, se coloca el milagroso hallazgo de la Virgen de Belén de San Mateo, cuyo nombre bendito está estrechamente vinculado al Padre de la Patria. Imagen que, hace algunos años, ceñía con la corona de ternura y amor filial de sus hijos, la augusta mano del representante del Santo Padre. Por la lectura de Venezuela Mariana veremos cómo el Libertador Simón Bolívar, de espíritu caballeresco y corazón sensible en grado excelso, conservó siempre en el fondo de su alma, en sugestivo consorcio con los afectos de familia y los recuerdos de la casa solariega, la dulce y tradicional devoción a la Virgen Inmaculada. Sí; en el alma del gran héroe estuvo siempre vivo el afecto respetuoso a la Excelsa María, como os lo demostrarán varios episodios narrados en nuestro trabajo.
Surgen luego las advocaciones y cultos de Nuestra Señora de Curucay de Macarao, de los Valencianos, de Villa de Cura y de La Pastora de Caracas, desde cuyo enhiesto y bello templo protege María la capital de la República.
Las imágenes de Nuestra Señora de Valvanera, honrada del Tocuyo glorioso, de la Peña Admirable de Parapara, del Arroyo y de la Zerpa de Torococo se presentan cada una con su interesante y milagroso origen.
En el año de 1709, Maracaibo, la perla del Coquibacoa, se ilumina con la prodigiosa renovación del cuadro de Nuestra Señora de Chinquinquirá, a quien rinde culto de esplendente amor y veneración a la sociedad zuliana.
Hacia fines del mismo siglo la Divina Pastora de Santa Rosa, Nuestra Señora de San Juan de Barquisimeto, vienen a enriquecer el calendario Mariano Nacional.
El siglo XIX ve florecer en Venezuela el culto a la Madre Santísima de Dios Nuestro Señor, bajo todas sus formas y nuevas advocaciones, entre las cuales, podemos considerar como peculiares a nosotros la Virgen del Buen Viaje del Yaracuy, en 1860; la Encarnación de Caucagua en 1843; de Coromoto de Naiguatá, de María Auxiliadora de Güiripa de San Casimiro, en 1892, nombre caro a vuestro ilustre prelado, pues la creación de este Santuario fue obra de su dilecto Padre; del Sagrado Corazón de Jesús de Caracas en 1896, milagrosa imagen ésta, la cual, aunque de reciente erección, ha adquirido, sin embargo, inmensa celebridad, por los grandes beneficios espirituales que, bajo esta advocación, María Santísima concede a cuantos acuden a su maternal socorro.
En 1882, el ilustre y santo presbítero Santiago Machado [15], gloria del sacerdocio venezolano, inicia el culto de Nuestra Señora de Lourdes en Maiquetía, construyendo en Venezuela la primera gruta, que al alba Virgen de los Pirineos se erigiera en todo el continente americano.
Venezuela Mariana demostrará que por doquiera, en toda la extensión de nuestra Patria, María, la Virgen encantadora, la Madre amorosa, bajo diversidad de nombres y formas, abre su manto cariñoso para acoger a sus amantes hijos de Venezuela.
Como la fe de un pueblo se mide por su culto hacia la Virgen Santísima y que aquella crece o mengua si ésta se enfervoriza o entibia, y que pensando en la publicación de Venezuela Mariana podía contribuir a fomentar este culto en nuestra Patria, presentamos ante el Segundo Congreso Mariano Nacional, nuestro humilde trabajo, con la esperanza de que la aprobación que se dignen concederle, le abrirá las puertas a la divulgación y le dará vuelo para ser apóstol de la Excelsa Virgen Madre de Dios, que es el único deseo que tenemos y es la única esperanza a que aspiramos.
Antes de bajar de esta tribuna, como hijo dilecto de María, la Virgen toda hermosura y todo encanto que desde nuestros tiernos días sedujo y cautivó todos los afectos de nuestra alma; y en salvaguarda de su gloria y honor, sentimos una irresistible necesidad de encarecer con férvido acento a todo el Episcopado patrio y a los ilustres miembros del Segundo Congreso Mariano Nacional, se dignen tomar en seria consideración el hecho más trascendental de toda nuestra historia Mariana Nacional: La real y verdadera aparición de la Santísima Virgen en Venezuela.
La autenticidad de la aparición de la Santísima Virgen de Coromoto, es un hecho histórico indiscutible, y es una grave, gravísima afrenta a la Madre de Dios, que se dignó dispensarnos tan señalado beneficio, no dar, en Venezuela, a esta aparición de María, la única, repito, la única habida en nuestra Patria, la importancia que merece. Por lo tanto, en nombre de la justicia, en nombre de Venezuela toda, a quien honra y dignifica esta singular merced de la Madre de Dios, que se dignó concederle, no lo dudéis, por altos fines, dignos de su misericordiosa bondad. Sí, en nombre de Venezuela y por fin, en nombre de María también, pido al Episcopado patrio y al Segundo Congreso Mariano, dicten los acuerdos conducentes para que María Santísima de Coromoto, protectora augusta de Venezuela, según reza una invocación indulgenciada por Su Santidad el Papa gloriosamente reinante, reciba el culto debido y ocupe el puesto que de rigor le corresponde entre todas las advocaciones, bajo las cuales honramos a la Santísima Virgen en Venezuela. He dicho [16].

12. Peregrinaciones anuales al sitio de la aparición de Nuestra Señora de Coromoto. Su espléndido y rápido desarrollo

Fue durante la solemne inauguración del Monumento Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, en los días 12 y 13 de abril de 1928, que tuvo lugar la primera peregrinación nacional al Santuario Mariano de Guanare. La segunda se efectuó entre el 1º y el 3 de febrero de 1929, y el grupo principal de peregrinos fue de la ciudad de Barquisimeto. Es conveniente dar a conocer que durante los primeros años el alojamiento se hacía en casas que se alquilaban con anticipación en Guanare y la comida, enseres y provisiones eran traídas de Barquisimeto.
El inicio de los hospedajes se comenzó gracias a la generosa y desinteresada ayuda de Bs. 2.000 que hizo el reverendo padre Víctor José Pineda, quien en premio a su abnegación y servicios, fue distinguido después de la famosa Gira Coromotana, de 1952, con el título de Prelado Doméstico de Su Santidad, el cual está vinculado al honroso calificativo de Monseñor.
Después de estos improvisados hospedajes se realizó un convenio con la dueña del Hotel Andueza, quien se comprometió a recibir a las peregrinaciones de Barquisimeto siempre y cuando el hermano Nectario le suministrara las camas con sus enseres y los servicios de mesa. Así se hizo durante un buen número de años.
Posteriormente, el Ministerio de Educación le facilitó el espacioso Colegio Federal mientras el Ejecutivo del estado cedía un local de su administración.
Más de una vez el hermano Nectario María me relató que lo hermoso era ver entonces a todas las peregrinaciones, mal acomodadas y la mayoría de las veces mal alimentadas, en una pequeña ciudad que entonces carecía de muchas cosas que hacen la vida agradable; esto, agregado a un calor constante, a veces sofocante, hacía que para el peregrino, todo allí fuera dificultoso, de donde resultaba que la peregrinación a Guanare constituía un verdadero acto de fe, devoción y penitencia.
Lo único que atraía a los fieles era la Madre de Dios, la Virgen de Coromoto, y el secreto del éxito alcanzado era la gracia espiritual que derramaba la Virgen Santísima sobre los fieles peregrinos. Contribuían a este fervor espiritual los actos religiosos que se desarrollaban.
Todos los peregrinos se confesaban y comulgaban durante los tres días que permanecían en Guanare; las procesiones de antorchas, los cantos populares, todo elevaba las almas hacia Dios por María Santísima.
Recuerdo claramente las palabras de unos camioneros que presenciaron estáticos una procesión de antorchas; ellos también se entusiasmaron al ver el largo desfile bien ordenado y cantando todos el “Ave Popular”: “Esto es grandioso. Ni en el Centro, en Valencia, ni en Caracas, se ve tan grandiosa manifestación de fe”.

13. Verdadera historia del deterioro de la reliquia

Después de la famosa Gira que realizó la sagrada reliquia de la Santísima Virgen de Coromoto por toda Venezuela [17], se inculpó al hermano Nectario María de ser el causante de la rasgadura que presentaba la imagen en medio del pecho de la Virgen y la cabeza del Niño. Pero, en honor a la más estricta verdad, la razón de la ruptura la encontramos en la declaración escrita, que sobre la imagen original de Nuestra Señora de Coromoto de Guanare, presentó bajo juramento el ilustrísimo monseñor Félix Ignacio Quintana, el 27 de octubre de 1953, ante el presbítero Fernando Falcón Hurtado, Canciller del Obispado de Barquisimeto y los presbíteros notarios de la Curia diocesana José Clemente Montes de Oca y Enrique Díaz Ruiz. En dicho informe, el mencionado Monseñor afirma:

5.-De mis investigaciones privadas pude deducir que, durante algún tiempo, la custodia de la Virgen estuvo bastante descuidada en Guanare, hasta tal punto que el sacristán de la iglesia solía sacar la imagen de su camarín o sagrario y sentarse con ella en el altozano del templo, en donde la mostraba a la gente. El nombre propio de este sacristán es José Amaro […]. Asimismo pude investigar cómo sucedió el deterioro, del cual vengo hablando, y el cual fue ocasionado así: unas damas devotas estaban viendo, con una lupa, la imagen de la Virgen y para ello habían sacado el pequeño relicario de la custodia donde se guardaba. Por descuido o por nerviosismo, dejaron caer la lupa sobre el pequeño relicario y se rompió el cristal que le servía de tapa. Acudieron, entonces, a ponerle otro cristal y trajeron de la casa de la señorita Heraclia Rodríguez Fontanil, uno que era de un antiguo guardapelo. Como la reliquia se encontraba adherida al vidrio roto, quizás por la acción del tiempo, sufrió la rasgadura o deterioro observado después.
6.- Quiero hacer notar que, después del presbítero Justo Pastor Almario, sirvieron la Parroquia de Guanare como curas párrocos, los siguientes Sacerdotes: Pbro. Basterrechea, Pbro. Elías Santamaría y Pbro. Pedro Álvarez, este último, por muy poco tiempo, mientras duró la ausencia del Pbro. Oraa.
7.- Durante la actuación del Pbro. Elías Santamaría, fue cuando el hermano Nectario hizo sus primeras excursiones a Guanare para tomar datos e informes, a fin de escribir su historia de la aparición de Nuestra Señora de Coromoto. Fue entonces cuando observó la nueva rasgadura o deterioro, pero no pudo saber, naturalmente, el suceso de la ruptura del cristal del pequeño relicario, del cual hablé en el numeral quinto de este informe, por dos razones principales: Primera: se guardó estricto secreto sobre lo sucedido con el cristal del relicario. Segunda: cuando el hermano Nectario visitó a Guanare, ya el pequeño relicario de la Virgen tenía su nuevo vidrio, tomado de un antiguo guardapelo, según lo manifesté en el numeral quinto de este informe.
8.- Últimamente se ha hablado de un gran desperfecto de la imagen. De éste, así llamado “gran desperfecto”, sólo puedo dar el siguiente testimonio: cuando el excelentísimo y reverendísimo señor Nuncio Apostólico en Venezuela, monseñor Amando Lombardi, visitó en el mes de enero de 1951 el Santuario de Guanare, fui a esta ciudad en la comitiva que acompañó al señor Nuncio. Su excelencia, después de haber dado a besar a los fieles la imagen de la Virgen, estuvo observándola muy atentamente. Fue entonces cuando el excelentísimo señor Benítez Fontúrvel, Obispo diocesano de Barquisimeto, quien se encontraba presente, me invitó a ver también y con debida atención, la imagen, a fin de que observara la rasgadura o deterioro que tenía y diera mi opinión al respecto. Ciertamente no pude hacer una detenida observación, porque las circunstancias del momento no lo permitían, pero sí pude darme cuenta de que el tal desperfecto no era cosa nueva, sino el mismo deterioro ya conocido anteriormente y del cual he hablado hasta aquí. Entonces me limité a decir sobre el particular: lo que interesa saber es que este deterioro, por sus excelencias observado, ha sido producido por el accidente de la ruptura del cristal del relicario y su subsecuente sustitución, verificada bajo un palpable nerviosismo por las devotas que causaron, inconscientemente, el desperfecto.
9.- Posteriormente he visto una fotografía que fue tomada muy cuidadosamente de la imagen, por el Dr. R. Valery Pinau [18] (sic) en 1950, y he quedado sorprendidísimo porque esta fotografía no representa sino una completa ruina de la imagen. Sin embargo, he tenido y tengo la firme esperanza y serena convicción de que esta fotografía, tomada con una lente muy fina y a través del cristal del pequeño relicario, ha copiado también las manchas que pueda tener la cara interior del mismo.
10.- Cuanto dejo dicho, es lo que he podido recordar con toda seguridad. He omitido recuerdos confusos como también lo que no he creído necesario para este informe. Como conclusión final afirmo y sostengo que el deterioro que hoy se observa en la reliquia de la Santísima Virgen de Coromoto, no ha sido producida por la gira que la sagrada imagen hiciera, el año pasado, por toda Venezuela con motivo del tricentenario de su aparición, sino que ya había sido observado con muchísimos años de anterioridad.
Y en fe de todo lo que dejo dicho, firmo la presente declaración en la ciudad de Barquisimeto, a los veintisiete días del mes de octubre del año del Señor de mil novecientos cincuentitrés [19].

Según puede apreciarse, el documento es explícito y revela, sin la menor duda, que el Apóstol de Nuestra Señora de Coromoto en Venezuela, el hermano Nectario María, no tuvo nada que ver con esas falsas imputaciones que le hicieron.

14. La plaza Hermano Nectario María

Con motivo de cumplirse el 3 de noviembre de 1971 los 380 años de la fundación de Guanare, el Presidente de la República, doctor Rafael Antonio Caldera Rodríguez, inauguró la plaza Hermano Nectario María, que luce junto a su estatua una hermosa fuente luminosa, jardines y un amplio teatro al aire libre.
Esta escultura fue fundida en bronce por Eduardo Capa en Madrid. Es un acertado estudio que refleja en su rostro el sugestivo mundo interior del personaje efigiado. En sus manos ostenta el libro que escribió sobre La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela. Se encuentra sobre un pedestal de tronco piramidal, y lo representa de pie, con sotana negra suelta y el cuello blanco, característico de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Mide 1,60 metros de alto, y fue realizada del natural por el escultor sevillano Juan Abascal Fuentes [20].
Al frente de su pedestal lleva la siguiente inscripción: “Hermano Nectario María. Homenaje del Ejecutivo del Estado en los 350 años de la fundación de Guanare. 3-11-1971”.

15. Informe sobre el estado de conservación de la reliquia


A mediados del mes de septiembre de 1987, el Obispo de Guanare contrata los servicios de un restaurador, especialista en papel del Vaticano, quien envía a su mejor experto, el señor Tiburzo Piero; el 29 de ese mismo mes y año, presenta el siguiente informe:

I.- La sagrada imagen se encuentra en un relicario ovalado, de metal, que mide 41 x 33 mm., formado por dos partes, base y cornisa. La cornisa y la base no son perfectamente llanas, en la cornisa hay cuatro ganchos soldados sobre la base, estas soldaduras están muy oxidadas, el gancho superior de la derecha y el de la izquierda no son muy fuertes pero sí son resistentes, mientras que el gancho inferior, es débil; la cornisa tiene adornos de color verde y vino tinto, y algunos de éstos son incoloros.
II.- La sagrada imagen detrás del vidrio de protección presenta una mancha de color marrón, con algunos tonos más oscuros, casi vino tinto de 15 mm. de largo y 7 mm. de ancho, que baja hacia el lado derecho, casi hacia la mitad de la sagrada imagen; en la parte superior de la mancha, se nota una oxidación que podría ser causada por el vidrio de protección; esta mancha esconde la cara de la Virgen y una mancha negra que esconde por completo al Niño Jesús que tiene sobre sus piernas la Virgen; sobre el lado izquierdo de la sagrada imagen, se aprecia una pequeña abrasión, que al observarla con un lente, se da uno cuenta que es de papel, pintada a mano típica del año 1500 ó 1600.
III.- También se notan manchitas negras y pequeños rastros de colores. En el delicado examen sea a simple vista o con lámpara de rayos ultravioletas se determina que:
III. 1.- La oxidación de los ganchos que cierran al relicario de la sagrada imagen se debe al contacto de ácidos, así como: el sudor de las manos, soldadura no apta, y humedad.
III. 2.- La mancha que presenta la Sagrada Imagen podría ser producto de una pulitura o limpieza errada hecha al relicario, con un exceso de líquido que penetró interiormente, o también, como información recibida y por pequeños rastros la imagen tenía una coloración, pasándola del sitio donde estaba a otro más caluroso, por ejemplo, donde había sol, esto y la humedad, que había absorbido anteriormente, por residuos de polvo y tinta, sobre la sagrada imagen, mientras que el color blanco del Niño Jesús, se ha convertido en color negro por la oxidación, el color blanco y el color negro formado por el óxido de plata y óxido de plomo con la humedad de los ácidos del papel y de la tinta forman la reacción química que cambia el color y determina la corrosión del papel.
La mancha superior podría tratarse de un hongo que se forma sobre el papel cuando éste se encuentra por largo tiempo en sitio húmedo.
Para decidir a proceder a una restauración conservativa o a una eventual limpieza de la sagrada imagen se debería abrir el relicario, pero sería un riesgo ya que la sagrada imagen está pegada al vidrio, y da la impresión de que la mancha negra con el Niño Jesús, es casi seguro, que se ha convertido en polvo.

16. Templo Votivo Nuestra Señora de la Coromoto: sitio de Patrimonio Histórico Cultural

Días antes de finalizar su mandato, el 31 de enero de 1989, el presidente Jaime Lusinchi declaró Sitio de Patrimonio Histórico Cultural Templo Votivo Nuestra Señora de la Coromoto, a una extensión de terreno sobre la cual está construido el templo, y a su área circundante, ubicada en la jurisdicción del Distrito Guanare del estado Portuguesa.
En este mencionado Decreto se estipuló:

Que en uso de las atribuciones que le confiere el artículo 190, ordinales 10º y 22º de la Constitución Nacional y de conformidad con lo dispuesto en los artículos 16, numeral 4 y 17 de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio, en Consejo de Ministros. Considerando que es necesaria la preservación del Templo Votivo Nacional Nuestra Señora de la Coromoto y su área circundante, toda vez que su importancia histórica, cultural y religiosa compromete el interés nacional y colectivo y propiciará una masiva afluencia turística al sector, razón por la cual se hace necesario regular el uso de su área de influencia en forma tal que el mismo sea compatible con los objetivos del templo. Decreta:
Artículo 1º: Sitio de Patrimonio Histórico Cultural Templo Votivo Nuestra Señora de la Coromoto, a una extensión de terreno sobre la cual está construido el templo, así como, su área circundante, ubicada en la jurisdicción del Distrito Guanare del estado Portuguesa, delimitada por una poligonal cerrada definida por accidentes físico-naturales y puntos expresados por coordenadas U.T.M. (Universal Transversa de Mercator), Huso 19, Datum La Canoa los cuales se especifican a continuación:
Partiendo del punto P-1, situado en la intersección de la carretera Boconoíto-Sipororo-Tucupido-Guanare con el río Tucupido, de coordenadas N=991.800 m, E= 407.650 m, se continúan por la margen derecha de dicha carretera hasta su intersección con el río Guanare, punto P-2 de coordenadas N=999.850 m; E= 410.500 m, siguiendo aguas abajo por la margen derecha del río Guanare, hasta su confluencia con el río Tucupido, punto P-3 de coordenadas N= 985.150 m, E= 420.150 m; continuando aguas arriba por este último río por su margen izquierda hasta su intersección con la carretera Boconoíto-Sipororo-Tucupido-Guanare, en el punto P-1, ya descrito.
Artículo 2º: El Ejecutivo Nacional por órgano del Ministerio de Relaciones Interiores, procederá a demarcar los linderos definidos en el artículo anterior, dentro de un plazo de dos (2) años, a partir de la publicación del presente Decreto.
Artículo 3º: El Ministerio de Relaciones Interiores junto con los Ministerios del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y del Desarrollo Urbano, elaborarán el correspondiente plan de ordenación del territorio conformado por el área definida en el artículo 1º, en el cual establecerán lineamientos, directrices y políticas para su administración, así como el correspondiente Reglamento de Uso.
Artículo 4º: Los ministros de Relaciones Interiores, y de los Recursos Naturales Renovables y del Desarrollo Urbano, quedan encargados de la ejecución del presente Decreto.
Dado en Caracas, a los treintiún días del mes de enero de mil novecientos ochenta y nueve. Año 178º de la Independencia y 129º de la Federación... [21].

17. Invitación al Papa


Con motivo de celebrarse en Roma, el 7 de mayo de 1995, la beatificación de Laura Evangelista Alvarado Cardozo, Madre María de San José, el Presidente de la República, doctor Rafael Antonio Caldera Rodríguez, viajó a Roma y aprovechó esta oportunidad para invitar al Santo Padre a la inauguración del Santuario Nacional; seguía así fielmente la petición de la Madre de Dios de honrar el sitio de su aparición el 8 de septiembre de 1652, bajo la advocación que Ella misma eligió.

18. Visita del Presidente de la República de Venezuela


El jueves 7 de diciembre de 1995, el señor presidente de la República doctor Rafael Antonio Caldera Rodríguez realizó una visita de inspección a las obras del Santuario de Nuestra Señora de Coromoto, en las cercanías de la ciudad de Guanare.

19. De Templo Votivo a Santuario


El domingo 7 de enero de 1996, su excelencia monseñor Oriano Quillici, Arzobispo titular de Tabla y Nuncio Apostólico en Venezuela, asciende a la categoría de Santuario, el monumental Templo Votivo de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela. En esta celebración el señor Nuncio estuvo acompañado por el Episcopado venezolano y las más altas autoridades del país.
En ese mismo acto, monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz, en representación de la Asociación Civil Venezuela a la Virgen de Coromoto, hizo entrega del Santuario a la Diócesis de Guanare y ésta a su vez lo remitió a la Conferencia Episcopal.

20. Venida del Santo Padre


El 9 de febrero de 1996, el papa Juan Pablo II distinguió a Venezuela con su presencia, con el fin de inaugurar el Santuario Nacional, en Guanare, estado Portuguesa; y así, honrar las dilectas tierras de su aparición, que Ella misma escogiera para manifestaciones de clemencia y misericordia, como sede de sus bondades y de su material protección, sentando en ellas su trono de amor y bendición. De acuerdo con el Episcopado venezolano, durante la ceremonia, el Santo Padre pronunció una emotiva homilía en la que expresó la inmensa alegría que le concedía la Divina Providencia, al poder inaugurar el Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, cuya imagen coronó en su anterior viaje, encomendándole los hijos e hijas de este noble país, quienes le tributan una gran devoción, gracias al amor y devoción de tantos hombres y mujeres que la han propagado y entre quienes destacaba particularmente “un religioso de las Escuelas Cristianas: el hermano Nectario María”.
Por considerarlo de singular trascendencia, lo reproducimos íntegro a continuación:

Homilía del Santo Padre Juan Pablo II, en Guanare, el sábado 10 de febrero de 1996, con motivo de la inauguración del nuevo Santuario de Nuestra Señora de Coromoto [22].
«Tú eres el orgullo de nuestro pueblo» (Jdt 15, 9).
1. En los numerosos santuarios marianos que se levantan en tantos lugares de la tierra, repetimos estas palabras del Libro de Judit, para expresar nuestra alegría porque la Madre de Dios ha establecido su morada en medio de su pueblo. Hoy pronuncian estas mismas palabras los habitantes de Venezuela, que precisamente aquí, en Coromoto, se reúnen para venerarla como Patrona de su Patria.
Yo expreso también la inmensa alegría que me concede la Divina Providencia al poder inaugurar hoy este Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, cuya imagen coroné en mi anterior viaje, encomendándole los hijos e hijas de este noble país, los cuales le tributan una gran devoción gracias a la labor de tantos hombres y mujeres que la han propagado y entre los que destaca particularmente un religioso de las Escuelas Cristianas, el hermano Nectario María.
Desde el 8 de septiembre de 1652, Santa María de Coromoto acompaña la fe de los indios y los blancos, de los mestizos y los negros de la tierra venezolana. A Ella, la Madre tan amada, le digo una vez más: «Tú que has entrado tan adentro en los corazones de los fieles a través de la señal de tu presencia, ... vive como en tu casa en estos corazones, también en el futuro [23]».
«Desde ahora me felicitarán todas las generaciones» (Lc 1, 48), dijo María al visitar a su prima Isabel. Precisamente estas palabras se cumplen en tantos y tantos lugares de la tierra, y también aquí, en vuestra Patria, y de forma particular en este Santuario mariano.
Junto con los cardenales que me acompañan, me complace saludar reverentemente al señor Presidente de la República y demás autoridades presentes. Agradezco al obispo monseñor Alejandro Figueroa Medina las palabras de bienvenida que me ha dirigido. Saludo al Presidente y miembros de la Conferencia Episcopal, así como a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles que en tan gran número habéis venido a venerar conmigo, con amor y devoción, a la Madre y Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela.
2. En la Carta a los Gálatas san Pablo habla de la maternidad de María: «Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer» (Ga 4,4). El «cumplimiento del tiempo» indica lo que se expresa tan intensamente en el Adviento, es decir, que la venida del Hijo de Dios estuvo precedida por un período de espera y preparación.
Ese mismo tiempo de espera y preparación se cumplió aquí, durante la primera siembra del Evangelio a cargo de los misioneros, cuya tarea, aunque dura y difícil, encontró el terreno abonado en el corazón de los hombres y mujeres sedientos de trascendencia y de los valores superiores que dan sentido a la vida humana. En todo momento, la figura cercana y materna de María ha sido el mejor modelo a imitar y seguir. Así, a medida que sobre estas tierras se realizaba el mandato de Cristo, a medida que con la gracia del bautismo se multiplicaban por doquier los hijos de la adopción Divina, aparece también la Madre [24].
3. Dios envió a su Hijo nacido de Mujer. Esto tuvo lugar en la noche de Navidad, como nos lo recuerda también el Evangelio de san Lucas que acabamos de escuchar. Ahí están los pastores que, en las cercanías de Belén guardaban sus rebaños, ven a medianoche una gran luz y oyen las palabras del anuncio del ángel que les llama a acudir a aquella gruta. A continuación se dirigen allí y encuentran a María con José y el Niño, colocado en un pesebre (cfr. Lucas 2, 8-17). Es ésta la descripción sintética del acontecimiento presentada por san Lucas.
San Pablo en la Carta a los Gálatas muestra una dimensión más profunda de este acontecimiento. «Dios envió a su Hijo nacido de una mujer ... para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abbá! (Padre)» (Gálatas 4, 4-7). La plena dimensión de este misterio no es sólo de carácter histórico. Nos lo expresa san Juan en el Prólogo de su Evangelio: «El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros ... Pero a cuantos La recibieron les da poder para ser hijos de Dios» (Juan 1, 14.12). Por eso el Nacimiento del Señor es al mismo tiempo la fiesta mariana más grande. Veneramos la divina maternidad de la Madre de Dios, mediante la cual el Verbo eterno se hizo hombre. La Sabiduría de Dios «ha echado raíces en un pueblo glorioso» (cfr. Si 24, 12), en el Pueblo de Dios y, por medio de él, en todas la naciones que acogen la Buena Nueva de la salvación.
4. «María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón» (Lucas 2, 19).
María es un testigo singular del misterio Divino de la Encarnación y de la Redención. Lo es como Madre. Una madre experimenta de modo único y exclusivo lo que es el nacimiento de un hijo. A su vez sigue también muy de cerca toda la vida del hijo, empezando por los años de la infancia. El Evangelio presenta, de modo sintético pero totalmente transparente, el testimonio de esta experiencia materna de María, el cual abarca no sólo los años de la infancia sino también el tiempo de su vida pública, su actividad mesiánica en Israel y después la pasión, muerte en cruz y resurrección.
Si a lo largo de los siglos se han multiplicado en tantos lugares de la tierra los santuarios marianos, si son tan numerosos en América Latina y también aquí en Venezuela, entre los que destaca éste de Coromoto donde nos reunimos hoy, es precisamente porque para la Iglesia, para todos nosotros, es muy importante el testimonio materno de María sobre Cristo. Con su solicitud acompaña la difusión del Evangelio en todas las naciones. Este testimonio de María tiene una importancia particular para el continuo crecimiento y expansión de la Iglesia. María es Madre de la Iglesia porque es la Madre de Cristo.
¡Qué profundas son pues las razones para que vuestra Nación cristiana repita en este Santuario: «Tú eres el orgullo de nuestro pueblo»! (Jdt 15, 9).
5. María está presente en medio del Pueblo de Dios, convocado por la voluntad del Padre en la Iglesia. Esta presencia de María –como escribí en la Encíclica «Redemptoris Mater»– encuentra múltiples medios de expresión en nuestros días al igual que a lo largo de la historia de la Iglesia. Posee también un amplio radio de acción: por medio de la fe y la piedad de los fieles, por medio de las tradiciones de las familias cristianas o “iglesias domésticas”, de las comunidades parroquiales y misioneras, de los institutos religiosos, de las diócesis, por medio de la fuerza atractiva e irradiadora de los grandes santuarios, en los que no sólo los individuos o grupos locales, sino a veces naciones enteras y continentes buscan el encuentro con la Madre del Señor, la que es bienaventurada porque ha creído (Redemptoris Mater [25], 28).
¡María, Templo de la Nueva Alianza y Morada de Dios entre los hombres, está presente! La inauguración de este Santuario Nacional, lugar de encuentro con Dios de manos de la Madre del Redentor, es una invitación a revitalizar la fe; a amar a la Iglesia y a la humanidad con el mismo amor de Cristo; a llevar a cabo la nueva evangelización en la línea de las bienaventuranzas, con espíritu de pobreza, mansedumbre, aceptación de los sufrimientos y persecuciones, trabajando por la justicia y la paz; a comprometerse en la edificación de una sociedad más fraterna y solidaria; en definitiva, es una invitación a la santidad, «presupuesto fundamental y condición insustituible para realizar la misión salvífica de la Iglesia» (Christifideles laici [26], 17).
6. A los pies de Nuestra Señora quiero depositar una vez más todas estas súplicas:
Virgen y Madre nuestra de Coromoto, que siempre has preservado la fe del pueblo venezolano, en tus manos pongo sus alegrías y esperanzas, las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos.
Implora sobre los obispos y presbíteros los dones del Espíritu, para que, fieles a sus promesas sacerdotales, sean infatigables mensajeros de la Buena Nueva, especialmente entre los más pobres y necesitados.
Infunde en los religiosos y religiosas el ejemplo de tu entrega total a Dios, para que en el servicio abnegado a los hermanos los acompañen en sus trabajos y necesidades.
Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos, comprometidos en la Nueva Evangelización, para que, con la promoción humana y la evangelización de la cultura, sean auténticos apóstoles en el tercer milenio.
Protege a todas las familias venezolanas para que sean verdaderas iglesias domésticas, donde se custodie el tesoro de la fe y de la vida, se enseñe y se practique siempre la caridad fraterna.
Ayuda a los católicos a ser sal y luz para los demás, como auténticos testigos de Cristo, presencia salvadora del Señor, fuente de paz, de alegría y de esperanza.
Reina y Madre Santa de Coromoto, ilumina a quienes rigen los destinos de Venezuela, para que trabajen por el progreso de todos, salvaguardando los valores morales y sociales cristianos.
Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas, para que con Cristo, Nuestro Señor y Hermano, caminen juntos hacia el Padre en la unidad del Espíritu Santo.
Amén.

 

21. Restauración de la reliquia


Con autorización de la Conferencia Episcopal, se realizó el blanqueamiento de la imagen de la reliquia original de la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela.
El soporte donde reposa la imagen está hecho de un material que parece fibra de algodón planchado, de textura rugosa. Mide dos centímetros y medio de largo por dos centímetros de ancho.
Como custodios actuaron monseñor José Manuel Brito, Rector de la Basílica Menor Nuestra Señora de Coromoto y el señor José Luis Matheus.
La restauración fue ejecutada por los expertos en conservación de documentos, Pablo Enrique González y Nancy Morella Jiménez. Esta última fue la encargada de restaurar el Acta de la Independencia de Venezuela.
El proceso se realizó en un laboratorio instalado en la posada Bella Señora que se encuentra en los predios del Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, en Guanare.
Después de ser remozada, se pudieron evidenciar con más claridad sus rasgos autóctonos. Se observó que las tramas de la pared de cañas o columnas laterales que sirven de contexto a la imagen de la Virgen estaban formadas por palmas, en las que resaltan algunos escritos indígenas.
Al ver el ojo izquierdo con un microscopio se detectó una amplia definición, destacándose de manera clara el orbe ocular, el iris y el conducto lacrimal.
Igualmente se pudo comprobar que en las líneas principales de la imagen se observan pequeñas perforaciones redondas, hechas posiblemente con una aguja fina o alfiler.
La restauración fue posible gracias al apoyo económico y profesional de la Fundación María Camino de Jesús, con sede en Maracaibo, la cual es presidida por el señor José Luis Matheus.
Como se puede observar, el hermano Nectario María penetró a la investigación histórica a través de su devoción mariana.
Luego vendría una serie de publicaciones de señalada importancia, entre las cuales podemos mencionar: Ayacucho, La Tragedia de Berruecos, Últimos días y muerte del Libertador, y su ya famosa Historia de Venezuela. De esta última, el ilustre historiador Mario Briceño-Iragorry, al comentar la primera edición, expresó:

Ninguno de los textos en uso sobre Historia Patria reúne las condiciones del presente escrito en claro estilo, lleno de información concisa y nutrida, distribuido conforme a las exigencias del arte pedagógico; no es ni la obra ligera donde se sacrifica el dato en provecho de la sencillez escolar, ni el conjunto de relatos informes que detienen, lejos de darle progreso, el aprendizaje de la Historia.

Para realizar esta proficua labor, el hermano Nectario María recorrió con ejemplar perseverancia los archivos de Colombia (Bogotá), España (Barcelona, Cáceres, Cádiz, El Viso, Madrid, Mérida, Segovia, Sevilla, Simancas y Trujillo), Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, Portugal y Santo Domingo; y en cada uno de ellos, desempolvó esos amarillentos e ilegibles legajos que guardan con celosa avaricia tantos datos ignorados.
Su copiosa obra bibliohemerográfica supera los 518 títulos y el trabajo que realizó el hermano Nectario María en el Archivo General de Indias comprende tres aspectos esenciales: el primero, la formación de un fichero a base de los documentos que se refieren a Venezuela en las distintas secciones del mencionado repositorio. Estas fichas ascienden a 112.623 (29.855 páginas), desglosadas de la siguiente manera: Audiencia de Santo Domingo: 36.246 fichas (10.626 páginas); Audiencia de Caracas: 50.668 fichas (11.896 páginas); Audiencia de Santa Fe: 9.042 fichas (2.598 páginas); Sección Estado: 2.476 fichas (773 páginas); Sección Juzgado Arribadas: 12.359 fichas (3.681 páginas); Sección Correo de Ultramar: 1.832 fichas (281 páginas); el segundo, la transcripción de la documentación fichada, la cual es conocida con el nombre de la colección “Traslados del Hermano Nectario María”, la cual sobrepasa los 1.561 volúmenes, divididos en 18 colecciones, a saber: Independencia, tomos 1 al 62; Fundación de Trujillo, tomos 63 al 80; Barinas, tomos 81 al 116; Los Andes, tomos 117 al 168; Mérida, tomos 169 al 229; Cumaná, tomos 230 al 343; Caracas, tomos 344 al 543; Enseñanza, tomos 544 al 549; Valencia, tomos 550 al 563; San Cristóbal, tomos 564 al 573; Maracaibo, tomos 574 al 644; Ejército Expedicionario de Costa Firme, tomos 645 al 1.396; Los Belzares, tomos 1.397 al 1.434; Archivo Miguel La Torre, tomos 1.435 al 1.488, Archivo Archidiocesano de Caracas, tomos 1.489 al 1.492; British Museum, tomos 1.493 al 1.506; Gobernadores, tomos 1.507 al 1.513; Varios, tomos 1.514 al 1.561; y el tercero, se circunscribe a la edición de algunas obras, producto de esta titánica actividad, donde estudió a los más importantes personajes y pueblos de la nación venezolana [27].
Su periplo vital culmina en el colegio La Salle de la Colina, de Caracas, cuando exhala su último suspiro en la noche del 3 de octubre de 1986, faltándole apenas veinticinco días para cumplir 99 años.

NOTAS

* Historiador venezolano. Presidente de la Fundación Hermano Nectario María para la Investigación Histórico-Geográfica de Venezuela. Entre sus obras se pueden mencionar: Catálogo de la documentación existente en el Archivo General de Indias sobre la revolución de Gual, España y Picornell, y Contribución a la bibliografía de Horacio Jorge Becco (1946-2005).

[1] Llegó de Francia a Venezuela el jueves 6 de marzo de 1913, cuando tenía 25 años de edad, para formar parte del grupo fundador del Colegio La Salle en Venezuela. Los otros miembros fueron: el hermano Facundo Tomás (Simón Sáiz Espiga), Director, Asclepiades Jean (Geormes Marie Rouff Eisenkremer), Arístides Bruno (Camille Miolliex), Bernal Urbano (Gelín Jean Baptiste) y Luis Eduardo (César Eduardo Darquéa).

[2] Quien era oriundo de Guanare y había sido párroco de su iglesia, y para ese entonces ejercía el curato de Tucacas.

[3] Véase: F. Izquierdo Martí, Tradiciones Marianas en Venezuela. Prólogo del doctor Nicolás E. Navarro, Protonotario Apostólico. Editorial Sur-América. Caracas 1929. 82 p. 23 cm. Colección de artículos publicados en 1904 en un periódico sabatino denominado La Inmaculada, acerca de las diversas advocaciones con las cuales se le rinde culto en Venezuela a la Virgen María.

[4] Nació en Bogotá, en diciembre de 1671. Falleció en Caracas, el 22 de noviembre de 1738. Se desempeñó como Alcalde de Caracas en los años 1699, 1710 y 1722; igualmente fue Regidor perpetuo de Caracas, en 1703. Como historiador, fue autor de la Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela (1723).

[5] Su nombre completo era François-Raymond-Joseph Depons. Nació en Soustons, Francia, en 1751. Murió en París, en 1812. Fue agente político del gobierno francés en la parte occidental de la isla de Santo Domingo y en Venezuela, autor del célebre Voyage a la partie orientale de la Terre-firme: dans l`Amérique Mériodionale, fait pendant les années 1801-1804... / par F. Depons. A Paris: Chez Colnet... [et al.], 1806. 3 v.: mapa (dobl.), planos; 20 cm. Enc. hol. Incluye: table des chapitres. Contenido parcial: Description de la capitainerie gérérale de Caracas, composée des provinces de Venezuela, Maracaibo, Varinas, La giane Espagnoe, Cumana, et del `Ile de Garguerite: en refermant tout ce qui a rapport a la decouverte, a la conquéte, a la topographie, a la législation, au commerce, aux finances, aux hábitans et aux productions de ces provinces; avec un perçu des moeurs et usages des espagnols, et des Indiens sauvages et civilices. Esta obra ha sido traducida al castellano: F. Depons, Viaje a la parte oriental de Tierra Firme. Tip. Americana. Caracas 1930. vii, xix, 518 p.: plano; 24 cm. Hay otra edición: F. Depons, Viaje a la parte oriental de Tierra Firme en la América Meridional. Trad. Enrique Planchart; estudio preliminar y notas de Pedro Grases. Banco Central de Venezuela. Caracas 1960. cii, xxiii, 269 p.: il., retr., mapa (pleg.); 23 cm. Véase: P. Grases, El viajero Francisco Depons, 1751-1812. Gráfica Americana. Caracas 1960.

[6] Eran presos encadenados que la administración del general Juan Vicente Gómez hacía trabajar, y se llamaban así por lo llamativo de su traje.

[7] Nació el 5 de febrero de 1846, en Piedra Colorada, jurisdicción del municipio Bobare del Distrito Barquisimeto. Falleció el domingo 26 de septiembre de 1926 a la edad de 80 años. Durante su gestión como Obispo de Barquisimeto y Coro logró fundar: el Seminario diocesano; el Asilo del Sagrado Corazón; el Instituto de la Inmaculada Concepción; el Instituto La Salle; la Adoración Perpetua de las Siervas del Santísimo Santo; el Hospital La Caridad y el Asilo de huérfanos. El 7 de junio de 1922, el hermano Imier de Jesús, Superior General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, le confirió, en homenaje de gratitud, las letras de Afiliación, por ser su insigne bienhechor.

[8] Según expresaba su autor en el prólogo, pensaba publicarlo. Este escrito se encontraba en el desaparecido Museo Coromotano del Obispado de Guanare.

[9] Nació en Segovia, España. Murió en Caracas, el 6 de mayo de 1747. Fue designado decimonoveno Obispo de la Diócesis de Venezuela por bula expedida por Clemente XII, el 22 de diciembre de 1738. Cuando llegó a Caracas, el 22 de noviembre de 1739, se presentó un grave conflicto, pues el anterior Obispo, José Félix Valverde, se negó a aceptarlo alegando que no había sido notificado. De esa manera, se presentó el caso de haber dos obispos en legítima posesión de una misma jurisdicción espiritual. Ante esta circunstancia el Rey reprende al Cabildo Eclesiástico por haberle dado posesión, y anula su nombramiento. Al poco tiempo, el 23 de febrero de 1741, fallece en Barquisimeto el Obispo titular y al cerciorarse el Rey de la vacante, propone al Sumo Pontífice confirmar su nombramiento. El papa Benedicto XIV accede, y el 30 de mayo de 1742 le expide nuevas Bulas, y toma posesión el 30 de marzo de 1743.

[10] Este manuscrito fue escrito en Guanare por el doctor Carlos de Herrera y Fernando Capdevila, Notario Público y de Visita, el 3 de febrero de 1746 y finalizado el 7 de marzo del mismo año. Consta de 114 páginas, forradas con badana negra. Las 97 primeras contienen las declaraciones de los 14 testigos citados, y las 17 últimas, la información del doctor Posadas, la cual fue agregada al documento. Contiene las declaraciones de los testigos oculares de ese singular acontecimiento. El original de este laborioso y riguroso trabajo, escrito por su autor con una fina y delicada caligrafía itálica, se encuentra en el archivo del Obispo de Guanare. La transcripción paleográfica de este documento se puede ver en Nuestra Señora de Coromoto. Patrona de Venezuela. Litografía Tecnocolor. A. C. Venezuela a la Virgen de Coromoto. Caracas 1996. pp. 126-140, y en Virgen de Coromoto. Patrona de Venezuela. Edición especial de La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto del hermano Nectario María y la inclusión de Pensamientos Marianos del papa Juan Pablo II. Apéndice: Investigación de David R. Chacón Rodríguez. (Recoge una serie de datos históricos sobre La Virgen de Coromoto a partir de 1953, año en el cual concluye su estudio el hermano Nectario María, hasta el momento actual). 1986. 160 p. Véase: Documento que prueba el hecho histórico de la Aparición de Nuestra Señora de Coromoto, pp. 82-109. Igualmente será publicada en la última edición de La Maravillosa Historia de Nuestra Señora de Coromoto, escrita por el hermano Nectario María, que está en prensa.

[11] Por haber sido esta sabana asiento de la pequeña tribu de los Cospes, entonces desaparecida, al llegar a ella los Coromotos, siguieron erróneamente designándolos con el mismo nombre.

[12] En las pp. 302-303 se reproduce la única foto que se conoce del pequeño monumento que existía en el caserío de Curpa señalando el sitio que ocupaba la casa natal del general José Antonio Páez. La inscripción decía: “Gral. José A. Páez, nació aquí. Junio 12 de 1790. En su autobiografía dice que pertenecía al cantón de Araure, de la provincia de Barinas, lo cual era cierto para la fecha que escribía, pero no cuando nació, porque en 1790 Curpa de Acarigua era de la jurisdicción de la Villa de Araure y de la provincia de Caracas.

[13] Nació en Bráfim, España, el 24 de diciembre de 1721. Falleció en Caracas, el 20 de febrero de 1792. Fue Obispo de la Diócesis de Puerto Rico y de sus anexos insulares y continentales del oriente venezolano de 1761 a 1769, y luego Obispo de la Diócesis de Venezuela de 1770 a 1792. Durante su gestión realizó vastas y minuciosas visitas pastorales de ambas diócesis, recorriendo así una gran extensión del actual territorio venezolano. Este precioso y raro ejemplar que describe el padre Pablo Ojer Celiguetta, en 1957 pasa a ser propiedad del Colegio de los Hijos de San José de Calasanz (Patrono de todas las escuelas populares del mundo) de Carora. Se trata del ejemplar enviado al señor marqués de Sonora, Secretario de Estado y del Despacho Universal de Indias, a fin de que se sirva ponerlo en noticia de Su Majestad el Rey. Lleva por título: Relación/ y testimonio íntegro/ de la Visita General/ de este Obispado de/ Caracas y Venezuela/ hecha/ por el Ilmo. Señor/ D.D. Mariano Martí/ en el espacio de doce años, tres meses y veinte y dos/ días, transcurridos desde ocho de diciembre/ de mil setecientos setenta y uno, que la comenzó/ en la Santa Iglesia/ Catedral/ hasta treinta de marzo de mil setecientos ochenta y/ cuatro que la concluyó/ en el pueblo de Guarenas/ Se ha formado dicha relación/ de orden de su Señoría ilustrísima/ por su Secretario de Cámara/ D. José Joaquín de Soto/ que autorizó las Actas/ y le acompañó en toda la Visita/ como Notario/ de ella. Tiene 675 hojas, de las cuales 652 corresponden al manuscrito, las restantes están formadas por los cuadros resúmenes de la visita realizada, el título y el índice. En el Archivo General de Indias en Sevilla, hemos conseguido un ejemplar en la Sección Audiencia de Caracas, Legajo 959, con el título Relación de la visita general del Obispado de Caracas hecha por el ilustrísimo señor doctor don Mariano Martí. Obispo de Caracas. Fue publicado de manera incompleta por Parra León Hermanos, en 1928, a sugerencia de reverendo hermano Nectario María, lo que nos permite afirmar que gracias a él se debe la conservación de este valioso libro, ya que sin su intervención difícilmente hubiese durado un par de meses más sin ser totalmente consumido. La edición impresa tomó como base el ejemplar que se encuentra en el Archivo Arquidiocesano de Caracas, y corresponde en el Archivo General de Indias hasta la mitad de la página 666, es decir falta editar la diferencia entre las folios 666 al 691 vto. Véase: D. R. Chacón Rodríguez, Guía del Archivo General de Indias de Sevilla e Inventario de la Sección V Audiencia de Caracas. Fundación Hermano Nectario María para la Investigación Histórico-Geográfica de Venezuela. Caracas 1999; y M. Martí (Obispo de Caracas), Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas. 1771-1784 / Estudio preliminar y coordinación por Lino Gómez Canedo, O.F.M. Caracas 1969. 7 v.; 23 cm. (Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia; v. 95-101). Contiene: I. Libro personal, cxi, 637 p., 3 h. II. Libro personal. 732 p., 2 h. III. Inventarios. 359 p., 4 h. IV. Inventarios, xxxv, 362 p., 4 h. V. Providencias. 476 p., 2 h. VI. Compendio. 454 p., 3 h. VII. Compendio. 447 p., 3 h.

[14] Esta obra fue escrita a puño y letra por el propio hermano Nectario María, demostrando en ella sus cualidades de experto y hábil calígrafo. Se encuentra lujosamente encuadernada en el Archivo del Obispo de Guanare. La Fundación Hermano Nectario María posee una copia de este valioso manuscrito.

[15] Nació en la calle Candelaria de La Victoria, el viernes 7 de noviembre de 1850 a las 11 de la noche, producto de la unión matrimonial de Santiago Machado y León y Bernardina Oyarzábal García. Siguiendo las costumbres de la época, para corresponder con el santoral del día (san Florencio), le pusieron el nombre de Santiago Florencio. Falleció el 6 de diciembre de 1939 a la edad de 89 años. El 25 de septiembre de 1889 funda la congregación de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía.

[16] Discursos, conferencias, poemas y otros escritos del hermano Nectario María. Edición, presentación, notas e índices de David R. Chacón Rodríguez. Editado por la Fundación Hermano Nectario María para la Investigación Histórico-Geográfica de Venezuela. Caracas 1999.

[17] Cumpliendo lo dispuesto por el Episcopado Nacional, la sagrada imagen de Nuestra Señora de Coromoto, en la primera parte del recorrido, visitó las Diócesis de Calabozo, Guayana, Vicariato Apostólico del Caroní, de Cumaná, Coro, Maracaibo y Vicariato Apostólico de Machiques. Se hizo desde el 19 de abril de 1952 hasta el 14 de junio siguiente.
La segunda parte de la Gira Coromotana se efectuó después de la Coronación y se inició por la tarde del 13 de septiembre y terminó el 22 de noviembre, día de su apoteósica entrada a su elegida ciudad de Guanare, habiendo recorrido las Diócesis de Barquisimeto, Valencia, las Arquidiócesis de Caracas y Mérida y la Diócesis de San Cristóbal; y del 12 al 19 de noviembre, las islas Aruba, Curazao y Bonaire. Este largo pero espléndido y fructuoso recorrido duró exactamente cuatro meses y cinco días.

[18] Entiéndase Pinaud.

[19] Archivo Diocesano del Obispado de Barquisimeto: Informe y declaración sobre el estado de conservación de la reliquia de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona Nacional de Venezuela, presentado por el ilustrísimo monseñor Félix Ignacio Quintana, Camarero Secreto Supernumerario de Su Santidad y Canónigo Magistral de la Santa Iglesia Católica de Barquisimeto, ante el Canciller del Obispado y los Notarios de la Curia diocesana, el 27 de octubre de 1953. Documento de nueve folios, incluyendo la tapa y la contratapa.

[20] Nace en Sevilla el 26 de julio de 1922. Es el menor de los siete hijos del matrimonio formado por don Gabino Abascal Domínguez y doña Josefa Fuentes Caro. Este escultor ha hecho para Venezuela otras esculturas, entre las cuales cabe mencionar el Busto de don Francisco de la Hoz Berrío, en Acarigua; San Rafael (Colección Particular); Nacimiento (Colección Particular) y Nuestra Señora del Real de Barinas.

[21] Véase: Decreto Nº 2.375 del 31 de enero de 1989, mediante el cual “Se declara Sitio de Patrimonio Histórico Cultural Templo Votivo Nuestra Señora de la Coromoto, a una extensión de terreno sobre la cual está construido el Templo, así como su área circundante, ubicada en la jurisdicción del Distrito Guanare del Estado Portuguesa. En: Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 34.148 del martes 31 de enero de 1989.

[22] Durante el viaje realizó la visita pastoral a Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Venezuela.

[23] Homilía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, 27 de enero de 1979.

[24] Idem.

[25] Redemptoris Mater, 25 de marzo de 1987. II Parte - La Madre de Dios en el centro de la Iglesia peregrina.

[26] Exhortación Apostólica post-sinodal Christifideles laici de Su Santidad Juan Pablo II sobre vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Dada en Roma, junto a San Pedro, el día 30 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, del año 1988, undécimo de mi Pontificado.


[27] Cfr. D. R. Chacón Rodríguez, Trayectoria y testimonios del hermano Nectario María. Fundación Hermano Nectario María para la Investigación Histórico-Geográfica de Venezuela. Caracas 2006.