jueves, 26 de abril de 2018

La candidatura de Henri Falcón



Natalia Boza Scotto y Emilio Spósito Contreras

LA CANDIDATURA DE HENRI FALCÓN:
Una opción democrática frente a la írrita Constituyente

El poder acrecentado arbitrariamente y sin respeto de límite alguno, ha desnaturalizado el Derecho y, acudiendo a una vacía formalidad jurídica, encuentra en la Sala Constitucional un aliado que bloquea los actos legislativos sancionados por la Asamblea Nacional, en ejercicio de sus funciones constitucionales. Aún más, mediante la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente ajena a la voluntad popular, desconoce el normal funcionamiento del Estado, pretendiendo supeditar las distintas ramas del Poder Público a aquella.
El gobierno, dueño de todos los resortes del poder, se empeña en conservarlo a toda costa, acudiendo al populismo, la demagogia, el amparo de la corrupción, el hambre, e inclusive el terror, el fuego y la sangre; las más de las veces, por tanto, se vale de la ilegalidad.
Precisamente, la írrita Asamblea Nacional Constituyente instaurada en 2017 constituye una clara evidencia de la implosión del Estado venezolano. Contrariando la Constitución y con unas bases comiciales a la medida, a fin de obtener un solo resultado electoral posible, por supuesto predeterminado, este adefesio se erige hoy día como el principal obstáculo de la institucionalidad del país, usurpando las funciones del Poder Legislativo Nacional y amenazando a toda la sociedad con profundizar la revolución, la revolución como sinónimo de caos y destrucción.
¿Qué hacer frente este escenario? Difícilmente, el poder usurpado será devuelto de forma voluntaria a su titular, el pueblo. A partir de esta premisa, en la teoría está justificado el uso legítimo de la violencia; pero en la práctica, los ciudadanos no tienen armas y quizás tampoco estarían dispuestos a usarlas, resultando absolutamente inaceptable que mercenarios las empuñen por ellos.
En el futuro inmediato se plantea la vía de las elecciones presidenciales, que el gobierno, ante la imposibilidad de eludirlas, ha desacreditado con –fundadas– sospechas. Pero ninguna oportunidad debe descartarse. Las elecciones, aun precarias, sirven para manifestar el profundo descontento de los venezolanos y, sobre todo, para presentar propuestas que permitan recuperar su calidad de vida.
Así puede interpretarse de la candidatura de Henri Falcón, quien ha aglutinado a su alrededor los más variados sectores políticos del país, convencidos de que la estrategia debe ser pacífica y que, contra los tiranos y los extremistas, deben oponerse los principios y el Derecho. En tal sentido, puede revisarse el Programa de Gobierno de Henri Falcón (https://henrifalcon.com/descargas/La-Gran-Transformaci%C3%B3n-(2019-2025).pdf).
Un triunfo del candidato Falcón, aunque no desmonta inmediatamente la írrita Asamblea Nacional Constituyente, está más cerca de abatirla que las estrategias abstencionistas o violentas. La clara expresión del pueblo en unas elecciones, la verdadera democracia, anticiparía la disolución de una Constituyente que, más temprano que tarde, tendrá que rendir cuentas de sus actos y enfrentar el escrutinio de la voluntad popular. Por ello, la candidatura de Henri Falcón es una opción democrática frente a la írrita Constituyente.

Historia del mal: ¡Piratas!


Emilio Spósito Contreras

ESBOZO
DE UNA HISTORIA DEL MAL
EN VENEZUELA


F U N D A M E N T O S :
¡Piratas!

Descubierto el Nuevo Mundo, éste se dividió entre las principales potencias del momento: la corona unificada de Castilla y Aragón, y la corona de Portugal. El tratado de Tordesillas recogió esta situación. No obstante, aquellos que fueron excluidos de la repartición, en la medida que aumentaron su capacidad naval, se incorporaron a la exploración, conquista y colonización de América.
Es el caso de Francia, de Holanda y, sobre todo, de Inglaterra, que aunque en un principio se tuvieron que contentar con las sobras de españoles y portugueses, desarrollaron una ofensiva para hacerse con parte de las riquezas provenientes de América. Las justificaciones fueron variadas, pero las dos más importantes fueron: i)  las encarnizadas luchas entre católicos y protestantes; y ii) la actividad corsaria en el marco de las constantes guerras de la época.
Isabel de Inglaterra, reina protestante y vencedora de la guerra en el mar contra España, con la victoria sobre la denominada Armada Invencible de Felipe II, en 1585, patrocinó un grupo de corsarios, “los perros de Isabel”, que con indiscutible audacia continuaron las hostilidades en el Nuevo Mundo, además de reportarle pingues ganancias.
En la segunda mitad del siglo XVI, se verificaron las cada vez más frecuentes incursiones de “piratas” y “herejes” ingleses en las costas venezolanas, entre ellos: John Hawkins en 1564; Andrew Barker en 1576; George Gifford, conde de Cumberland, en 1593; Robert Dudley en 1594; Amias Preston en 1595; y, en 1596, Lawrence Keymis, Anthony Sherley, William Parker y el célebre Walter Relegh.
Quizás uno de los más impactantes ataques piratas a Venezuela, lo dirigió Amias Preston, con una flota conformada por los buques Ascension, Gift, Derling y Angel. En esa oportunidad, según lo relata Robert Davie, miembro de la tripulación, los ingleses tomaron las ciudades de Cumaná, Caracas y Coro, incendiando totalmente las dos últimas (mayo-junio de 1595).
José de Oviedo y Baños, en su Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela (1723), confunde a Preston con Francis Drake y da el nombre de dos españoles referidos por Davie, el primero de apellido Villapando quien, a la manera de Efialtes de Tesalia, mostró el camino a los invasores; el segundo, Alonso Andrea de Ledesma quien, a la manera del Quijote, enfrentó a los ingleses hasta recibir la muerte con pesadumbre de los mismos ingleses que supieron reconocer en el anciano a un verdadero héroe.

Bibliografía

AA.VV., Diccionario de Historia de Venezuela. 4 tomos. Fundación Polar, 2ª edición. Caracas 1997.
COLÓN, Cristóbal, Diario de a bordo. Introducción, apéndice y notas de Vicente Muñoz Puelles. Rei Andes Ltda. Bogotá 1992.
GEORGET, Henry y Eduardo RIVERO, Herejes en el paraíso: Corsarios y navegantes ingleses en las costas de Venezuela durante la segunda mitad del siglo XVI. Traducciones de Jaime Tello. Biblioteca Nacional. Colección V Centenario del encuentro entre dos mundos (1492-1992, 1498-1998), número 7. Caracas 1994.

miércoles, 11 de abril de 2018

Historia del mal: Lo peor que hizo el Tirano


Emilio Spósito Contreras

ESBOZO
DE UNA HISTORIA DEL MAL
EN VENEZUELA


F U N D A M E N T O S :
Lo peor que hizo el Tirano

Lope de Aguirre partió del Perú entre los hombres de Pedro de Ursua para buscar el Dorado. Con éste fin descendieron de las cumbres andinas a las selvas amazónicas, atravesaron el río que denominaron Marañón (ruta Marañón-Amazonas-Negro-Casiquiare-Orinoco), desembocaron por el Atlántico, desembarcaron en Margarita y se adentraron en Venezuela hasta la altura de Barquisimeto. ¡Una verdadera proeza de exploración!
No obstante, el largo camino fue trazado en dos años con los restos de las innumerables victimas del fiero Aguirre, el tirano Aguirre, quien se reveló a Ursua, al rey y a todo aquél o aquello que se le opusiera. A continuación, a manera de monumento fúnebre, la lista de las victimas mencionadas por Fray Pedro Simón en sus Noticias historiales de Venezuela (1627):
A lo largo del Marañón: Pedro de Ursua, Juan de Vargas, García de Arce, Juan López Cerrato, Juan López de Ayala, Juan Alonso de la Bandera, Cristóbal Hernández, Fernando de Guzmán (autoproclamado príncipe de Perú), Pedro Alonso Casto, Villatoro, Lorenzo Salduendo, Ines de Atienza, Montoya, Miguel Bovedo, padre Alonso Henao, Miguel Serrano, Gonzalo Duarte, Baltasar Cortés Cano, Monteverde, Juan de Cabañas, Diego de Trujillo, Juan González, Juan de Guevara, Pedro Gutiérrez, Diego Palomo, Gonzalo Guiral de Fuentes, Diego de Alcaraz.
Llegando a Margarita: Sancho Pizarro, Enríquez de Orellana, Juan de Villatoro, Luis Sánchez, Joanes de Iturriaga, Manuel Rodríguez, Cosme de León, Pedro de Cáceres, Juan Rodríguez, Juan de Villandrando, Martín Pérez, Juan de San Juan, Paredes, Martín Díaz de Armendáriz, Domínguez, Loayza, Ana de Rojas, Diego Gómez, Simón de Sumorostro, María de Chávez, Alonso Rodríguez, Antonio Frías, Pedro Núñes, Juan Pérez.
Desembarcando en Borburata: Francisco Martín, Antón García, Gonzalo, Diego de Alarcón, Benito Díaz, Francisco de Lora, Cigarra… La lista se hace interminable y empieza a dar vértigo. Pero lo más abominable que hizo el Tirano, cuando ya estaba vencido por las fuerzas del rey, fue dar muerte a su hija, Elvira, para que no la llamaran hija de un traidor.
El filicidio del Tirano, independientemente de los duros calificativos que pudiéramos emitir: injusto, cruel, cobarde, desnaturalizado, et cetera; denota su terrible frustración ante la gigantesca pérdida de su empresa. La frustración como clave para entender el perfil psicológico del venezolano, fue magistralmente expuesta por Antonio Cova en su ensayo Los tres grandes chascos (1997) del proceso histórico, sociológico y antropológico de la formación del carácter del venezolano, en los cuales la búsqueda del Dorado fue el primero de todos nuestros errores.

Bibliografía

AA.VV., Diccionario de Historia de Venezuela. 4 tomos. Fundación Polar, 2ª edición. Caracas 1997.
COVA, Antonio, Los tres grandes chascos. En AA.VV., Balance psicosocial del venezolano del siglo XX: Ensayos. Fundación Francisco Herrera Luque – Grijalbo. Caracas 1997, pp. 51-60.
PEDRO SIMÓN (fray), Noticias historiales de Venezuela. 2 tomos. Prólogo de Guillermo Morón. Biblioteca Ayacucho, números 173 y 174. Caracas 1992.

Historia del mal: La ceiba maldita


Emilio Spósito Contreras

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DE UNA HISTORIA DEL MAL
EN VENEZUELA

F u n d a m e n t o s

El hombre que vive constantemente en el miedo es cada día condenado.
Publilio Siro, Sentencias, C, 13.

Desde el principio, quedan fijadas en nuestra historia la incomprensión y rechazo de lo exótico: indígena y natural; el abuso de los más débiles: niños y mujeres; así como el miedo a que extranjeros, los que viene de afuera, que nos invadan: primero los caribes, después los castellanos, finalmente los ingleses, los holandeses, los franceses…
Pecaríamos de simplistas si pensáramos que los referidos miedos agotan la lista, pero es seguro que a partir de ellos podamos elaborar un discurso bastante aceptable sobre el mal en nuestra tierra.
Los miedos representados en cada relato, oprimieron al hombre colonial, y de alguna manera los encontraremos como leitmotiv en los períodos posteriores. Las causas de nuestros males parecieran tener un esquema uniforme: el Diablo actúa con método. Descubrirlo es el primer paso para enfrentarlo.

La ceiba maldita

En los primeros años de la llegada de los europeos al Nuevo Mundo, en 1528, Carlos emperador del Sacro Romano Imperio, otorgó una capitulación a los banqueros germánicos denominados Welser o Belzares, para la exploración, conquista y colonización de la tierra ubicada entre el Cabo de la Vela y Maracapana.
Los representantes en Venezuela de los famosos financistas del emperador, fueron sucesivamente: Ambrosio Alfínger, Juan Alemán (Hans Seissenhofer), Jorge de Spira, Nicolás de Federmann y Felipe de Utre o Hutten; quienes se dedicaron sin éxito a la exploración de la geografía en pos del Dorado, con la intención de emular la buena fortuna de Hernán Cortés en México o Francisco Pizarro en Perú.
El fracaso de este modelo de conquista y una riqueza fácil, acrecentó las diferencias entre los hermanos alemanes y españoles. Entre estos últimos, Juan de Carvajal, mediante engaños de todo tipo, se hizo con el poder en Coro, alevosamente apresó a Hutten y sus principales compañeros y les le dio muerte por decapitación.
Cuentan los cronistas que a la sombra de una ceiba –sagrada para los indígenas–, el verdugo cumplió su faena usando apropósito un arma mellada, que provocó una larga y dolorosa agonía de los últimos Belzares en Venezuela. Francisco Herrera Luque, en La Luna de Fausto (2002), novela este triste hecho de nuestra historia.
Otros relatos podrían citarse como ejemplos de mal: el exterminio de nuestros ancestros indígenas, la cruel ejecución de Tamanaco, el final del rey negro Miguel; pero lo que hace especialmente relevante la muerte de Hutten, es que Carvajal, su asesino, fue el fundador del Tocuyo, génesis del modelo de país que tuvimos hasta el advenimiento de la industria petrolera. Carvajal cual Caín o Rómulo, fundó el país a partir de un “fratricidio”. A diferencia de Remo, la muerte de Hutten no significó el cumplimiento extremo de la ley, sino todo lo contrario, la destrucción del mundo indígena y la instauración de la colonia.
Correspondió al licenciado Juan Pérez de Tolosa prender, juzgar y finalmente ahorcar a Carvajal. Cuenta José de Oviedo y Baños, en su Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela (1723), que la frondosa y sensitiva ceiba tocuyana que presenció la muerte de Hutten y de la que colgaron al fundador Carvajal, maldita, se secó al poco tiempo del ajusticiamiento.

Bibliografía

AA.VV., Diccionario de Historia de Venezuela. 4 tomos. Fundación Polar, 2ª edición. Caracas 1997.
HERRERA LUQUE, Francisco, La luna de Fausto. Alfaguara. Caracas 2002.
OVIEDO Y BAÑOS, José de, Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela. Prólogo de Tomás Eloy Martínez y Susana Rotker. Biblioteca Ayacucho, número 175. Caracas 1992.
PUBLILIO SIRO, Sentencias. Introducción, edición y traducción de Víctor J. Herrero Llorente. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid 1963.

Historia del mal: Plan de la obra



Emilio Spósito Contreras

ESBOZO
DE UNA HISTORIA DEL MAL
EN VENEZUELA

P l a n   d e   l a   o b r a


I. Explicación

II. Desarrollo
4. Pasiones
A. Conscupicencia
B. Un país de peones
C. La gripe española
1. Fundamentos
A. La ceiba maldita
B. Lo peor que hizo el Tirano
C. ¡Piratas!
5. Nuevas malas ideas
A. La Rotunda
B. El militarismo
C. La guerra de guerrillas
2. Grandeza
A. El terremoto de 1812
B. La guerra a muerte
C. Barbarie
6. Apoteosis
A. El deslave de 1999
B. La guerra a la economía
C. El Estado fallido
3. Malas ideas
A. La huida a Oriente
B. El linchamiento del Congreso
C. La persecución de los cristianos

III. A modo de conclusión

Bibliografía general



Explicación

Se dice que Saturno, dios del tiempo, es corto de vista y por ello Vesta pudo darle de comer un muñeco en vez de Júpiter, que de este modo se salvó de ser devorado por su receloso padre. Esta miopía del tiempo, a veces hace que no veamos u olvidemos vicisitudes importantes que podrían servirnos de valiosas enseñanzas para el futuro.
También pasa que cuando los hechos son desagradables preferimos obviarlos, cuando son precisamente éstos los que mejores soluciones nos enseñan. Por eso en los pórticos de las catedrales medievales abundan imágenes que nos recuerdan las historias más horribles, con la esperanza de infundir miedo y cuidado al más simple espectador.
Nuestra “Tierra de Gracia”, como llamó Cristóbal Colón a Venezuela, ha servido de escenario propicio a hechos perfectamente a tono con el maravilloso paisaje; pero también en ella, se han visto crímenes, quizás los más horribles de la tierra, si los contrastamos con el afable contexto en el cual se desarrollaron.
Nuestro propósito con este recuento de maldades, salvando las distancias, busca el mismo efecto de las terroríficas imágenes que atemorizaban a los fieles en la edad media y buscaban disuadirlos de cometer el mal: moralizante. Asimismo, aunque la empresa luzca fatalista, o peor aún, conformista, es precisamente todo lo contrario, pues sólo tomando conciencia de nuestros males, podemos reunir fuerzas para combatirlos y finalmente derrotarlos.
A veces juzgamos las faltas por la condición especial de las víctimas, en ocasiones por la tipología de los criminales y, en contados episodios, por el hecho en sí mismo. En las líneas siguientes abordaremos en seis partes, dieciocho de las mayores execraciones de nuestra historia, sus autores y algunas de sus victimas directas.
Habrá quien cuestione la inclusión de algunos temas y, sobre todo, la omisión de otros. A futuro no se descarta incluir casos, aunque con el riesgo de extender infinitamente la obra. Evidentemente nada es perfecto, y menos una historia del mal.

lunes, 15 de enero de 2018

“Orden, unidad y aguantar”

“Orden, unidad y aguantar”


Por:
Jorge Octaviano Castro Urdaneta*


En ese informe hay una frase que es maravillosa porque es la mejor definición del régimen. Dice Carrero: "¿Qué es lo que tiene que hacer su Excelencia?", y pone, dos puntos: "Orden, unidad y aguantar". Y a mí me parece todo perfecto, sobre todo el verbo final "aguantar". Javier Tusell.


Toda pretensión de contextualizar y pretender ofrecer reflexiones objetivas sobre situaciones extremas, es condicionada por la situación del sujeto objeto del  infortunio que lo arropa o afecta.

Así, el agente policial que informa que en una acción represiva para el resguardo del orden público se contabilizaron tres bajas en un enfrentamiento, expone desde sus intereses –por las eventuales consecuencias de sus acciones–, en ese caso es cierto que existen tres muertos, objetivamente se le arrebató la vida a tres personas, pero en ese relato falta algo, ese mismo hecho contado desde la perspectiva del grupo cercano a los afectados, puede evidenciar un ajusticiamiento o el uso debido de la fuerza ante ataques de antisociales.

En política igualmente, la justificación de las decisiones tiene mucho de aparente objetividad, pero al igual que en el caso del policía, es en los detalles de las circunstancias que envuelven determinada acción o reacción, donde encontramos los elementos necesarios para establecer la eficacia y justificación de las mismas, su moralidad o conformidad a derecho.

En general, cuando se hace mención al ejercicio del poder entendido como la “capacidad de un sujeto para influir, condicionar, determinar el comportamiento de otro sujeto”, y particularmente, en lo que se refiere al resguardo de la titularidad de esa capacidad, es cuando se entiende en palabras de Bobbio, como “el hombre político maquiavélico” que ejerce la fuerza del poder por el poder mismo, convierte la política en una relación amigo-enemigo, cuya función primordial es “aunar y defender a los amigos y de dispersar y combatir a los enemigos”, lo que se traduce en la máxima “vita mea tua morte” (Bobbio, Norberto. Teoría General de la Política. Trotta, Madrid, 2005, pp. 186-188 y 755).    

En ese contexto, es importante recordar experiencias históricas sobre los medios para mantenerse en el poder, que ilustran el alcance de esas pretensiones, un ejemplo contemporáneo puede encontrase en la España de Franco, particularmente con la actuación del Almirante Luis Carrero Blanco.

Carrero Blanco fue oriundo de Santoña (Cantabria), llegó a la cúspide de la dictadura franquista, no por méritos militares en batalla y sí por su habilidad para conseguir apartar a todos aquellos que estorbaban a su ascenso, además de una servil exaltación de Franco: "Caudillo, Monarca, Príncipe y Señor de los Ejércitos" y sobre todo una claridad absoluta en cómo mantener al gobierno en el poder. Para esto último, su fórmula se resume en la frase “Orden, unidad y aguantar”:

“…‘Orden, unidad y aguantar’ frente a los enemigos externos y ‘buena acción policial para prevenir cualquier subversión’ interna. En un discurso ante el Estado Mayor en abril de 1968, advirtió ‘que nadie, ni desde fuera ni desde dentro, abrigue la más mínima esperanza de poder alterar en ningún aspecto el sistema institucional, porque aunque el pueblo no lo toleraría nunca, quedan en último extremo las fuerzas armadas’…” (Casanova, Julián. Cuarenta Aniversario del asesinato de Carrero Balnco. El guardián del orden de Franco. En su vida política y en su relación con el dictador, Carrero Blanco se inventó su personaje, consultado el 10 de diciembre de 2018, en:  https://elpais.com/diario/2003/12/14/domingo/1071377556_850215.html).

Un pensamiento si se quiere atemporal para el ejercicio totalitario del poder, que comporta que es “moral y lícito” imponerse por el terror, si este se fundamenta en la justa causa de continuar en el poder y evitar un mal mayor; el que sea, desde el avance del terrible comunismo o al triunfo del vil capitalismo, alzando las banderas de la igualdad o la segregación, afirmándose liberal o conservador; lo importante es fijar un enemigo verdadero o ficticio con el cual se debe luchar incansablemente todos los días, ya que no es posible derrotarlo de forma inmediata sino tan sólo contenerle.

En esa contención se debe ir la vida de toda la sociedad, el hambre, la miseria, los trabajos forzados, la guerra, el genocidio, es poco sacrificio cuando la lucha es por ideales; cuáles, los que sean necesarios sostener y permitan reafirmar la lucha contra el enemigo, que no es otra cosa que la encarnación del mal, cuya existencia y negatividad no es posible cuestionar, sin convertirse en el cíclope que lucha contra héroe que detenta el poder, que por lo demás está predestinado (él o sus herederos) en algún momento a salir triunfante.

Los ejemplos de sacrificios son capitales, la idealización del martirio debe tener un efecto ejemplarizante y multiplicador; como llorar la muerte de un hijo si se tiene presente el asedio al Alcázar de Toledo. En un episodio que “raya en el mito”, se relata:

“Dos días después de haberse declarado el estado de Guerra desde una plaza numantina, sonó el teléfono en la centralita del Alcázar; la llamada más controvertida de la historia de España. El jefe de las milicias de Toledo, Cándido Cabello, pidió hablar con el coronel Moscardó:

·        Jefe de Milicias: Son Uds. responsables de los crímenes y de todo lo que está ocurriendo en Toledo, y le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, y de no hacerlo fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí a mi lado.
·        Coronel Moscardó: ¡Lo creo!
·        Jefe de milicias: Y para que veas que es verdad, ahora se pone al aparato.
·        Luis Moscardó Guzmán: ¡Papá!
·        Coronel Moscardó: ¿Qué hay, hijo mío?
·        Luis Moscardó Guzmán: Nada, que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde, pero no te preocupes por mí.
·        Coronel Moscardó: Si es cierto encomienda tu alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós, hijo mío, un beso muy fuerte!
·        Luis Moscardó Guzmán: ¡Adiós, papá, un beso muy fuerte!
·        Vuelve a coger el aparato Cándido Cabello.
·        Coronel Moscardó: Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.

Recogida en 'El Alcázar de Toledo. Final de una polémica' de Alfonso Bullón de Mendoza y Luis Eugenio Togores.
A Luis Moscardó no le fusilarían en los diez minutos siguientes, ni diez horas después. Lo harían el 23 de agosto junto a una saca de otros sesenta presos de Toledo. La conversación, la heroicidad de Moscardó y la vileza de los milicianos se convirtieron en uno de los hitos del bando nacional” (Martín Alarcón, Julio. Sin novedad en el Alcázar de Toledo: la victoria que hizo dictador a Franco. Consultado el 10 de enero de 2018, en la página web: http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2016/09/27/57e919e9ca4741352d8b4637.html).

Así, en el conflicto por el poder, aquellos alienados por el discurso –desde la posición hegemónica o la subversión– se enorgullecerán por los sacrificios sufridos, conmemorarán la muerte de sus seres queridos y exigirán la solidaridad en las inmolaciones; los timoratos  llorarán al margen y en silencio sus pérdidas materiales y espirituales; y finalmente, los irreverentes sentirán todo el peso del martillo del poder, que golpe a golpe querrá moldearlos o resquebrajarlos.

En ese contexto, todos los grupos bien sea en el marco de la lucha violenta o en la opción reformista dentro del sistema (Bobbio), parecen optar –en palabras del Almirante Luis Carrero Blanco– por aguantar; respecto a lo cual, siempre hay que tener presente, que sólo luego de las inmensas presiones en una forja es posible templar el acero, que en definitiva es el paso previo para convertir el basto metal en una fría arma mortal, tan útil para castrar un pueblo como para degollar a quienes detentan el poder, de lo primero dan fe la familia de Kim Il-sung en Corea del Norte, de lo último Nicolae y Elena Ceaușescu.  


En los conflictos sociales todos los bandos exigen orden y unidad, queda saber cuánto y quiénes aguantarán…

*Abogado egresado de la U.C.A.B., Especialista en Derecho Administrativo U.C.V.